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Sr. Joan Tardà
SR. JOAN TARDÀ COMA.
Fotografía cedida por Joan Tardà.

SR. JOAN TARDÀ COMA. Catedrático de Lengua y Literatura Catalanas y diputado al Congreso por ERC

Obra: ,

Texto del 16/12/2016

JOAN TARDÀ COMA

Cornellà de Llobregat (Barcelona)

Porque valora a los políticos auténticos, este parlamentario actúa con sinceridad en el Congreso de los Diputados, donde sus discursos no dejan a nadie indiferente. Luchador constante, en su juventud ejerció una labor casi evangélica como profesor de lengua catalana en un núcleo tan complejo como el Cornellà de Llobregat de los setenta. Ahora aspira a culminar un proceso que, tras tres siglos de resistencia, desemboque en una República Catalana que permita un mundo mejor para las futuras generaciones.

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Español

 

Independentista y siempre unido a movimientos de izquierda

Pertenezco a una familia obrera de tradición catalanista y republicana. No soy nacionalista, sino independentista, y siempre he estado vinculado a movimientos de izquierda. Inicialmente militante del PSUC, eje vertebrador de la resistencia antifranquista, acabé sumándome a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Desde 2004 soy diputado en el Congreso por esta formación, que cuenta con una presencia significativa en las Cortes españolas y denota que el republicanismo en Catalunya ha crecido exponencialmente en los últimos años.

Toda la estrategia concentrada en alumbrar la República Catalana

ERC es un partido con mucha historia. De raíz socialdemócrata y radical, se declara republicana e independentista. En este momento histórico, concentra su energía en alumbrar la República Catalana. Para alcanzar este objetivo, la clave reside en fomentar la unidad de acción con los partidos democráticos y catalanistas que, aun habiendo depositado su confianza en el régimen surgido del 1978, ahora se han desvinculado del mismo tras haber constatado que el Estado no ha sabido dar respuesta a las necesidades de Catalunya.

Evolucionar la España autonómica hacia un Estado federal

En 2004, ERC constató que el movimiento independentista apenas sumaba un 13% de apoyos. En ese momento diseñamos una estrategia consistente en evolucionar la España autonómica hacia un Estado federal; una estación en nuestro trayecto en la que, una vez alcanzada, la izquierda española se detendría al haber llegado a su punto de destino. Pero nosotros conti-nuaríamos hasta la estación de la independencia. Por eso ya habíamos promovido un gobierno de izquierda en 2003 en Catalunya: para auspiciar la elaboración de un Estatuto de Autonomía que superara el escenario de 1978.

Dispuestos a invertir una generación

Esta ley orgánica garantiza cierta autonomía política y administrativa en los distintos territorios que conforman el Estado español. Paradójicamente, la coalición nacionalista Convergència i Unió (CiU), hegemónica en Catalunya en la etapa posfranquista, había renunciado a promover un nuevo Estatuto. En cambio, desde ERC convinimos que un Estatuto de segunda generación podría ser el molde para el resto de territorios en la ruta hacia el Estado federal. En este sentido, decidimos apoyar a José Luis Rodríguez Zapatero para formar gobierno, al entender que era un hombre suficientemente joven y no secuestrado por los renuncios de la Transición como para comprometerse con esta voluntad de transformar el Estado autonómico en una España federal. Los independentistas estábamos dispuestos a invertir una generación en ese objetivo. Desgraciada-mente, comprobamos posteriormente que era falaz por su parte.

Deficiente ejecución de las inversiones comprometidas

En ocasiones, la historia toma velocidad. Y las consecuencias de la crisis económica, el maltrato permanente de la Administración española hacia el territorio catalán y la conciencia nacional de sus habitantes y, sobre todo, la injusticia continuada en lo que atañe a las inversiones comprometidas presupuestariamente la aceleraron en Catalunya. Es inaceptable que una Comunidad Autónoma que representa casi el 20% del PIB soporte una deficiente ejecución de esas inversiones. Todo ello ha comportado que arraigara entre los catalanes la conciencia de que existe un espolio fiscal. Entre 14.000 y 16.000 millones de euros ya no regresaban.

Proceso involucionista

El régimen autonómico, lejos de evolucionar hacia la descentralización, ha sufrido un proceso involucionista y el Estado ha ido arrebatando compe-tencias. El Tribunal Constitucional, de dudosa imparcialidad porque a sus magistrados los nombran los grandes partidos que conforman la estructura de poder, ha devenido la muleta de esa involución, que arranca con la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico, promulgada como consecuencia del intento de Golpe de Estado de 1981 para evitar la evolución hacia el Estado federal.

Dignidad zaherida

Un punto de inflexión lo hallamos cuando el pueblo de Catalunya ve zaherida su dignidad tras la sentencia del Tribunal Constitucional respecto al Estatuto de Autonomía aprobado por el Parlament; un Estatuto auspiciado por independentistas, poscomunistas y el PSC de Pasqual Maragall. Sin ser un Estatuto excesivamente ambicioso, suponía un paso adelante que satisfacía a una amplia mayoría. Debatido en el Congreso de los Diputados, el documento fue sometido a recortes que provocaron un malestar inicial entre la ciudadanía catalana. El Estatuto fue aprobado en referéndum, pese a que ERC había solicitado el «no» al considerar inadmisibles esos recortes. El hartazgo llegó cuando, posteriormente, doce magistrados del TC decidieron aplicar nuevos recortes al texto. Por dignidad, el pueblo dijo «basta».

Una primera movilización no independentista

La ciudadanía irrumpió en la calle con masivas movilizaciones pacíficas y cívicas que internacionalizaron este agravio. La primera movilización de esta etapa no fue para reclamar la independencia, pues en 2007 más de 200.000 personas protestaron por el caos ferroviario de Cercanías. Quienes afirman que el Procés no responde a las necesidades de la ciudadanía obvian este detalle. La población ha tomado conciencia de que, o damos un paso adelante, o no tenemos garantizada la viabilidad económica del país ni la sostenibilidad de su modelo social.

Abiertos a negociar la consulta con Rajoy

El escenario político es novedoso, pues existe una mayoría independentista parlamentaria y un gobierno favorable a la independencia que se comprometió mediante un programa electoral que pasó por las urnas el 27 de septiembre de 2015 a construir la independencia. No caben, pues, excusas para no llevarla a cabo. El Parlamento catalán aprobará en primavera las tres leyes de desconexión, una de les cuales, la de Transitoriedad Jurídica, otorgará cobertura legal a la convocatoria del referéndum de septiembre. Ahora bien; si Rajoy se aviene a negociar es posible debatir sobre la fecha, la pregunta y otros aspectos de la con-sulta. No habría razón entonces para convocar unilateralmente el referéndum.

Desviación de la hoja de ruta

Se optó por variar la hoja de ruta para acudir directamente al referéndum con el fin de acumular un mayor número de fuerzas y evitar que los contrarios al Procés renuncien a acudir a las elecciones constituyentes. Si el resultado del referéndum es favorable, se proclamará la independencia de Catalunya y se convocarán elecciones constituyentes. De ellas surgirá un gobierno con facultad para negociar con el Estado español y con instituciones interna-cionales, y que elaborará la Constitución del nuevo país. Posterior mente, el pueblo deberá validar el texto constitucional en referéndum.

Perder el referéndum no sería una derrota

Si el referéndum se perdiera, no sería una derrota, pues el derecho a decidir pertenece a todos; no solo a los independentistas. Lo que sí provocaría una gran decepción es que no cumpliéramos nuestra palabra y no convocáramos el referéndum. En ese caso el independentismo quedaría hundido.

Tácticas disuasorias

El Estado cuenta con medios para impedir el referéndum, pero dudo que envíen a la policía a los colegios electorales para evitar su celebración. Sería un escándalo internacional ver a ciudadanos que acuden a votar y ven negado ese derecho. Esa hipotética imagen es lo que provoca nervios en Madrid, desde donde ahora se ha impulsado la Operación Diálogo, que no deja de ser un conjunto de tácticas disuasorias que han fracasado de inmediato puesto que han quedado sepultadas por la creciente violencia judicial ejercida contra los dirigentes Mas, Rigau, Ortega, Homs Forcadell, etc. Ante el temor que les ins-pira el referéndum, dicen querer resolver deudas acumuladas durante años pero sin opción a negociar la consulta.

El índice de participación no puede ser condicionante

Tengo la convicción de que el referéndum se ganará. El porcentaje de participación no puede ser un condicionante, toda vez que la Unión Europea determinó en sus conclusiones de Venecia que no se puede favorecer a los partidarios del «no», que juegan con dos cartas: la de su voto contrario y la de la abstención. Aun así, ganarlo es muy importante, pero lo es mucho más el celebrarlo. Y estoy convencido además de que las fuerzas políticas que están de acuerdo con el referéndum pero no son independentistas, como la que encabeza la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se convertirán en agentes activos del llamamiento a la participación.

Una sociedad más justa

Se trata de proclamar una república cuanto antes para lograr una sociedad más justa, que permita redistribuir la riqueza de un modo distinto, y construir así una democracia que pueda encarar los retos del siglo XXI: más participativa, directa y no supeditada a los poderes financieros para garantizar que todos los ciudadanos de Catalunya puedan vivir mejor. De no ser así, la independencia no merecería la pena ni tendría sentido. Porque los republicanos siempre hemos sabido que «de las banderas uno no come».

English

Professor of Catalan Language and Literature and member of the Spanish Congress of Deputies representing the ERC party

Because he admires authentic politicians, Joan Tardà acts with complete sincerity when he speaks in the Spanish Congress of Deputies where his speeches leave no-one indifferent. A born fighter, in his youth he exercised an almost evangelical mission as a Catalan language teacher in a neighbourhood as complex as Cornellà de Llobregat in the 70s. He now aspires to culminate a process which, after 3 centuries of resistance, will lead to a Catalan Republic that brings a better world for coming generations.

In favour of Catalan independence and with ties to left-wing groups

I come from a working-class family with a Catalanist, Republican tradition. I am not a nationalist, I am in favour of independence and I have always had ties with left-wing groups. Initially, I was a militant of the PSUC, which promoted resistance to Franco and I ended up joining Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). In 2004 I became a member of the Congress of Deputies representing this party, which has an important presence in the Spanish Parliament, showing that Republicanism in Catalonia has grown exponentially during recent years.

An entire strategy focused on giving birth to the Catalan Republic

ERC is a party with a wealth of history. With social-democratic and radical roots, it declares itself Republican and in favour of Independence. At this historic moment in time, its energy is concentrated on giving birth to the Catalan Republic. The key to achieving this objective is to foster unity of action with democratic and Catalanist parties which, despite having put their faith in the system of 1978, have now moved away from it after seeing that the Spanish state has not been able to respond to the needs of Catalonia.

Evolution of the autonomous community system in Spain towards a federal state

In 2004, ERC realised that the Independence movement was supported by only 13% of the Catalan population. We then designed a strategy consisting of pushing the autonomous community system existing in Spain towards a federal state; after reaching this stop on our path, we were stopped by the Spanish left-wing parties which considered they had reached their destination. But we wanted to continue to the station of independence. For that reason we had already promoted a left-wing government in Catalonia in 2003 that would support the preparation of a Statute of Autonomy, thus improving on the 1978 scenario.

Willing to invest a generation

This organic act guarantees a certain degree of political and administrative autonomy in the different territories that form the Spanish state. Paradoxically, the national coalition Convergència i Unió (CiU), the hegemonic party in Catalonia during the post-Franco years, had relinquished the opportunity to promote a new Statute. On the contrary, ERC agreed that a second-generation Statute might serve as a mould for other territories on their path to a federal state. So we decided to support José Luis Rodríguez Zapatero in forming a government, as we considered him to be sufficiently young and not that affected by the prohibitions of the Spanish Transition as to commit himself to this wish to transform the autonomous state into a federal one. Those of us in favour of Independence were willing to invest a generation to achieve that objective. Unfortunately we later discovered that this was not to be.

Deficient execution of committed investments

History often picks up speed. And the consequences of the economic crisis, the permanent mistreatment of Catalonia by the Spanish Government and the national awareness of its people, and above all, the continuous injustice regarding committed investments that never materialised accelerated the situation in Catalonia. It is unacceptable for an Autonomous Community that accounts for almost 20% of the GDP to have to put up with a deficient execution of those investments. All this led the Catalan population to feel they were being unfairly treated in terms of taxes. Between 14,000 and 16,000 million Euros never returned.

A process of involution

Far from evolving towards decentralization, the autonomous system suffered a process of involution and the state has gradually taken away certain powers. The Constitutional Court, whose impartiality is questioned because its magistrates are appointed by the major parties of the power structure, has become the crutch of that involution, which began with the Organic Act for the Harmonisation of the Autonomous Process, enacted as a consequence of the Coup in 1981 to prevent Spain’s evolution to a federal state.

Wounded dignity

There was a turning point when the Catalan people, whose dignity was sorely wounded following the ruling of the Constitutional Court with respect to the State of Autonomy approved by the Catalan Parliament; a Statute supported by people in favour of independence, post-communists and Pasqual Maragall’s PSC. Despite not being excessively ambitious, this Statute represented a step forward that satisfied a large majority. Following its debate in the Congress of Deputies, a large part of the text was eliminated and this caused great unrest among Catalan citizens. The Statue was approved by a referendum, even though ERC had requested a “no” as it considered these eliminations inadmissible. This discontent reached its peak when twelve of the CC magistrates decided to eliminate additional texts. For the sake of dignity, the Catalan people said “enough is enough”.

A first non-independent demonstration

The Catalan citizens organised a series of peaceful, civic demonstrations that made their grievance known to the whole world. The first demonstration during these years was not to call for independence, as in 2007 more than 200,000 people protested about the local railway system chaos. Those who say that the Procés fails to respond to the needs of citizens never mention this detail. Citizens have become aware that it is necessary to take a step forward if they want to guarantee the country’s economic feasibility and the sustainability of its social model.

Willing to negotiate the referendum with Rajoy

We are now immersed in a new political scenario, as there is an independent majority in the Catalan parliament and a government in favour of independence that promised in an election held on 27 September 2015 to promote Catalan independence. So there is no excuse for not doing so. In the spring the Catalan parliament will pass three disconnection laws, one of which (the “Transitoriedad Jurídica” law) will grant legal coverage to call a referendum in September. However, if Rajoy agrees to negotiate, the date the question and other aspects of the referendum can be decided. Then there will be no reason to call a unilateral referendum.

Deviation from the road map

We decided to change the road map and go directly to the referendum in order to accumulate a higher number of groups and prevent those who oppose the Procés from deciding not to take part in the constituent elections. If the result of the referendum is favourable, Catalonia will become independent and constituent elections will be held. These elections will give rise to a government with the power to negotiate with the Spanish state and with international entities, and draft the Constitution of the new country. Afterwards the Catalan people will validate the constitutional text in a referendum.

Losing the referendum would not be a defeat

If we lost the referendum, it would not be a defeat as everyone has the right to decide and not just those in favour of independence. But it would be very disappointing for us not to be able to honour our promise and not call the referendum. In that case, the independent movement would be hit hard.

Dissuading tactics

The state has means to prevent the referendum, but I doubt that they will send the police to the polling sites to prevent them from opening. It would be an international scandal to see citizens going to the polls and being deprived of their right to vote. That hypothetical image is what makes Madrid nervous, and now they have promoted what they call Operación Diálogo, which is simply a series of dissuading tactics that have failed as they have been buried by the increasing judicial violence exerted against the Catalan leaders Mas, Rigau, Ortega, Homs Forcadell, etc. As they are afraid of the referendum, they say they want to dispel all the doubts arising over the years, but without the option of negotiating the referendum.

The participation index is not a conditioning factor

I am convinced that we will win the referendum. The participation index cannot be a conditioning factor, as the European Union has determined in its conclusions at the Venice meeting that no favour must be shown to those voting “no”, as they hold two cards: their vote against and abstention. Even so, winning it is important, that is true, but the most important thing is to hold it. I am also sure that the political parties in favour of the referendum but are not in favour of independence, such as the party led by the Mayor of Barcelona Ada Colau, will be converted into active agents and persuade people to take part.

A fairer society

The aim is to proclaim a republic as soon as possible in order to generate a fairer society that will permit the redistribution of wealth in a different way and thus build a democracy that can face the challenges of the 21st century: more participative, more direct and not subordinated to financial powers, to guarantee that the citizens of Catalonia can lead better lives. Otherwise, independence would not be worthwhile, and would not make sense. For, as we Republicans always say, “a flag provides no sustenance”.

Français

Professeur agrégé de langue et littérature catalanes et député d’ERC au congrès

C’est parce qu’il estime les véritables hommes politiques, que ce parlementaire fait preuve de sincérité au Congrès des députés, où ses discours ne laissent personne indifférent. Combatif constant, dans sa jeunesse il a exercé de façon quasi évangélique comme professeur de catalan dans cette ville complexe qu’était Cornellà de Llobregat dans les années 70. Aujourd’hui, il aspire à culminer un processus, qui après trois siècles de résistance, débouche sur une République Catalane offrant un monde meilleur aux futures générations.

Indépendantiste et toujours rattaché aux mouvements de gauche

Je viens d’une famille d’ouvriers de tradition catalaniste et républicaine. Je ne suis pas nationaliste, mais indépendantiste, et j’ai toujours été rattaché aux mouvements de gauche. Au départ militant du PSUC, axe vertébral de la résistance antifran-quiste, j’ai fini par rejoindre Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Depuis 2004, je suis député au Congrès de ce parti dont la présence consolidée au sein des Cortes españolas montre bien l’essor du républicanisme en Catalogne au cours des dernières années.

Toute la stratégie vise à instaurer la République catalane

ERC est un parti qui possède une longue histoire. D’origines sociale-démocrate et radicale, il se déclare républicain et indépendantiste. En cette époque historique, il centre ses efforts sur l’instauration de la République Catalane. Or, pour atteindre cet objectif, il faut absolument favoriser les actions communes avec les partis démocratiques et catalanistes qui, même s’ils ont fait confiance au régime issu de 1978, s’en sont détachés après avoir constaté que le gouvernement n’a pas su répondre aux besoins de Catalogne.

Faire évoluer l’Espagne des communautés autonomes vers un État fédéral

En 2004, ERC a constaté que le mouvement indépendantiste ne comptait que 13 % de soutien. Nous avons alors développé une stratégie visant à faire évoluer l’Espagne des communautés autonomes vers un État fédéral, une gare sur le trajet où la gauche espagnole poserait ses bagages en arrivant à destination, tandis que nous con – tinuerions jusqu’à la gare de l’indépendance. C’est d’ailleurs pour cela que nous avions favorisé un gouvernement de gauche en 2003 en Catalogne : pour protéger l’élaboration d’un Statut d’autonomie qui aille au-delà du scénario de 1978.

Disposés à investir une génération

Cette loi organique garantit une certaine autonomie politique et administrative dans les différents territoires qui composent l’État espagnol. Paradoxalement, la coalition nationaliste Convergència i Unió (CiU), hégémonique en Catalogne pendant l’étape postfranquiste avait renoncé à promouvoir un nouveau Statut. En revanche, ERC accorda qu’un statut de deuxième génération pourrait servir de modèle aux autres territoires sur cette voie qui mène à l’État fédéral. En ce sens, nous avons décidé de donner notre soutien à José Luis Rodríguez Zapatero pour former un gouvernement, en considérant qu’il était un homme suffisamment jeune et non contaminé par les renoncements de la Transition pour s’engager en faveur de la transformation de l’État des communautés autonomes en une Espagne fédérale. Les indépendantistes étions prêts à investir une génération dans cet objectif. Malheureusement, nous avons constaté par la suite que tout n’était que mensonges.

Mauvaise exécution des investissements engagés

Parfois, l’histoire prend de la vitesse. Et les conséquences de la crise économique, la maltraitance incessante de l’administration espagnole envers le territoire catalan, la conscience nationale de ses habitants et surtout, l’injustice constante pour ce qui a trait aux investissements engagés dans le budget ont accéléré l’histoire en Catalogne. Il est inacceptable qu’une Communauté autonome qui représente près de 20 % du PIB supporte une mauvaise exécution de ces investissements. Or, tout cela a fait prendre conscience aux catalans qu’il existe une spoliation fiscale. Entre 14 000 et 16 000 millions d’euros sortaient de Catalogne pour ne pas y revenir.

Un processus de régression

Le régime autonomique, loin d’évoluer vers la décentralisation, a souffert un processus de régression et le gouvernement central lui a enlevé des compétences. Le Tribunal Constitutionnel, dont l’impartialité est douteuse compte tenu que ses magistrats sont nommés par les grands partis qui composent la structure du pouvoir, est devenu le soutien de cette régression, qui a commencé avec la loi organique d’harmonisation du processus autonomique, promulguée à l’issue de la tentative de coup d’état de 1981, pour éviter l’évolution vers l’État fédéral.

La dignité bafouée

Le point d’inflexion arrive lorsque les catalans voient leur dignité bafouée par la décision du Tribunal Constitutionnel concernant le Statut d’autonomie approuvé par le Parlement ; un Statut défendu par les indépendantistes, les postcommunistes et le PSC de Pasqual Maragall. Sans être un Statut excessivement ambitieux, il impliquait tout de même un pas en avant qui contentait une vaste majorité. Débattu au Congrès des députés, le document a été réduit, ce qui a provoqué un malaise initial parmi les citoyens catalans. Le Statut fut approuvé par référendum, malgré le fait qu’ERC avait demandé le « non » jugeant ces réductions inad – missibles. Finalement la population en a eu assez lorsque douze magistrats du TC décidèrent de réduire d’avantage le texte, et c’est par dignité qu’elle a dit « stop ».

Une première mobilisation non-indépendantiste

Les citoyens sont descendus en masse dans la rue à l’occasion de mobilisations pacifiques et civiques qui ont internationalisé cette injustice. La première mobi isationl de cette étape ne visait pas à réclamer l’indépendance : en 2007, plus de 200 000 personnes ont protesté contre le chaos ferroviaire des trains de banlieue. Ceux qui affirment que le Procés ne répond pas aux besoins des citoyens oublient ce détail. La population a pris conscience que si elle ne fait pas un pas en avant, la durabilité économique du pays et la viabilité de son modèle social n’étaient pas garantis.

Disposés à négocier les termes de la consultation avec Rajoy

La scène politique est sans précédent car il existe une majorité indépendantiste parlementaire et un gouvernement favorable à l’indépendance qui s’est engagé, par le biais de son programme électoral voté le 27/11/2015, à construire l’indé-pendance. Il n’y a donc aucune excuse pour ne pas la mener à bien. Le Parlement catalan approuvera au printemps les trois lois de déconnexion, dont l’une d’elles, celle de la « Transitoriété Juridique », donnera une valeur légale à la convocation du référendum du mois de septembre. Néanmoins, si Rajoy se résout à négocier, il est possible de débattre sur la date, la question et d’autres aspects de la consultation. Il n’y aurait alors aucune raison pour convoquer le référendum unilatéralement.

Modification de la feuille de route

Il fut ensuite décidé de modifier la feuille de route pour passer directement au référendum, afin de rassembler un plus grand nombre de forces et d’éviter ainsi que les adversaires du Procés renoncent aux élections constituantes. Si le résultat du référendum est favorable, l’indépendance de Catalogne sera proclamée et des élections constituantes seront convoquées. Elles donneront lieu à un gouvernement même de négocier avec le gouvernement espagnol et avec les institutions internationales, qui rédigera la Constitution du nouveau pays. Par la suite, les citoyens devront valider le texte constitutionnel par référendum.

Perdre le référendum ne serait pas une défaite

Si le référendum se solde par la victoire du non, ce ne serait pas une défaite car le droit de décider appartient à tous, et pas seulement aux indépendantistes. En revanche, ce qui provoquerait une grande déception est que nous ne tenions pas notre promesse et ne convoquions pas le référendum. Dans ce cas, l’indépen – dantisme serait anéanti.

Tactiques dissuasives

Le gouvernement central dispose de moyens pour empêcher le référendum, mais je doute qu’il envoie la police dans les bureaux de vote pour éviter qu’il ait lieu. Ce serait un scandale international que de refuser à des citoyens d’exercer leur droit de vote. Cette image hypothétique provoque des tensions à Madrid, désormais plongé dans l’Opération Dialogue, qui n’est autre qu’un ensemble de tactiques dissuasives vouées à l’échec immédiat et ensevelies sous la croissante violence judiciaire exercée contre les dirigeants Mas, Rigau, Ortega, Homs Forcadell, etc. Face à la peur que le référendum leur inspire, ils disent vouloir résoudre des dettes cumulées au fil des ans, tout en écartant la possibilité de négocier la consultation.

Nous ne pouvons pas être conditionnés par le taux de participation

Je suis convaincu que le référendum l’emportera. Nous ne pouvons pas être conditionnés par le pourcentage de participation, alors que l’Union européenne a déterminé dans ses conclusions de Venise que l’on ne pouvait pas favoriser les partisans du « non », qui jouent avec deux cartes : celle du vote contraire et celle de l’abstention. Gagner le référendum est très important, mais que ça l’est encore plus de le célébrer. Et je suis également convaincu que les forces politiques qui sont d’accord avec le référendum mais ne sont pas indépendantistes, comme celle que dirige la maire de Barcelone, Ada Colau, deviendront des agents actifs de l’appel à la participation.

Une société plus juste

Il s’agit de proclamer une république au plus vite, pour obtenir une société plus juste, qui permette de redistribuer la richesse d’une façon différente et de construire ainsi une démocratie capable de relever les défis du XXIe siècle : plus participative, directe et qui ne soit pas soumise aux pouvoirs financiers, pour garantir ainsi que tous les citoyens de Catalogne puissent vivre mieux. Le cas contraire, l’indépen – dance n’en vaudrait pas la peine et n’aurait aucun sens. Car les républicains avons toujours dit que « les drapeaux ne nous donnent pas à manger ».

Deutsch

Professor für katalanische Sprache und Literatur und Abgeordneter im spanischen Parlament für die Partei ERC

Aufgrund seiner Wertschätzung authentischer Politiker tritt dieser Parlamentarier im Kongress des Abgeordneten aufrichtig auf, sodass seine Reden niemanden unberührt lassen. Als beständiger Kämpfer führte er in seiner Jugend als Katalanischlehrer in einem derart komplexen Ort wie dem Cornellà de Llobregat der 70er-Jahre eine beinahe evangelisierende Arbeit durch. Jetzt setzt er sich für den Abschluss eines Prozesses ein, der nach 3 Jahrhunderten des Widerstands zu einer Katalanischen Republik führen soll, die zukünftigen Generationen eine bessere Welt eröffnen wird.

Vertreter der Unabhängigkeitsbewegung und Anhänger linker Bewegungen

Ich stamme aus einer Arbeiterfamilie katalanischer und republikanischer Tradition. Ich bin kein Nationalist, sondern trete für die Unabhängigkeit ein, und habe mich immer linken Bewegungen verbunden gefühlt. Nach meiner Zeit als Aktivist in der PSUC, die Hauptachse des Widerstands gegen das Franco-Regime, schloss ich mich schließlich der ERC ( Esquerra Republicana de Catalunya – Republikanische Linke Kataloniens) an. Seit 2004 sitze ich als Vertreter dieser Partei im spanischen Abgeordnetenhaus. Die ERC besitzt im spanischen Parlament eine erhebliche Präsenz und beweist, dass der Republikanismus in den letzten Jahren in Katalonien exponentiell gewachsen ist.

Die gesamte Strategie zielt drauf ab, die Katalanische Republik ins Leben zu rufen.

Die ERC ist eine Partei mit einer langen Geschichte. Die Partei besitzt sozialdemokratische und radikale Wurzeln und tritt für die Republik und Unabhängigkeit ein. Zu diesem historischen Zeitpunkt setzt sie sich mit ganzer Kraft dafür ein, die Katalanische Republik ins Leben zu rufen. Entscheidend zur Erreichung dieses Ziels ist, die Aktionseinheit mit den demokratischen und katalanistischen Parteien zu fördern. Diese Parteien hatten ihr Vertrauen ursprünglich auf das 1978 entstandene Regime gesetzt, haben sich von diesem jedoch inzwischen distanziert, nachdem sie feststellen mussten, dass der spanische Staat den Bedürfnissen Kataloniens nicht gerecht werden konnte.

Weiterentwicklung des Spaniens der Autonomien zu einem föderalistischen Staat

2004 stellte die ERC fest, dass weniger als 13 % der katalanischen Bevöl – kerung die Unabhängigkeitsbewegung unterstützte. Zu diesem Zeitpunkt entwickelten wir eine Strategie, die in der Weiterentwicklung des Spaniens der Autonomen Regionen zu einem Bundesstaat bestand. Dies war nur eine Station auf unserem Weg, die für die spanische Linke jedoch die Erreichung ihres angestrebten Ziels bedeuten würde. Unser Ziel war es jedoch, bis zur Station der Unabhängigkeit fortzufahren. Aus diesem Grund hatten wir bereits 2003 eine linke Regierung in Katalonien unterstützt, um die Erarbeitung eines Autonomiestatuts zu fördern, der über das 1978 ges – chaffene Szenario hinausgehen sollte.

Bereit, eine zweite Generation zu investieren

Dieses Organgesetz garantiert den unterschiedlichen, den spanischen Staat bildenden Regionen eine gewisse politische und verwaltungsrechtliche Autonomie. Paradoxerweise hatte das nationalistische Parteienbündnis CiU (Convergència i Unió – Konvergenz und Union), das in der Ära nach Franco eine Vormachtstellung in Katalonien einnahm, das Bestreben nach einem neuen Statut aufgegeben. In der ERC waren wir jedoch der Ansicht, dass ein Statut der zweiten Generation die Gussform für die anderen Regionen auf dem Weg zu einem föderalistischen Staat darstellen könnte. In diesem Zusammenhang beschlossen wir, José Luis Rodríguez Zapatero bei der Regierungsbildung zu unterstützen. Unserer Meinung nach war er ausreichend jung und nicht den Verzichtserklärungen der spanischen Transition verhaftet, sodass er unsere Absicht, den Staat der Autonomien in einen föderalistischen Staat zu verwandeln, unterstützen würde. Als Anhänger der Unabhängigkeitsbewegung waren wir bereit, eine Generation in dieses Ziel zu investieren. Leider mussten wir später feststellen, dass diese Ansicht trügerisch war.

Unzureichende Ausführung der zugesagten Investitionen

Gelegentlich legt die Geschichte an Tempo zu. Die Folgen der Wirts-chaftskrise, die kontinuierlich schlechte Behandlung des katalanischen Territoriums seitens der spanischen Verwaltung, das nationale Bewusstsein der katalanischen Bürger sowie insbesondere die fortwährende Ungere-chtigkeit hinsichtlich der in den Haushalten zugesagten Investitionen führten zu einer Beschleunigung der Geschichte in Katalonien. Es ist inakzeptabel, dass eine Autonome Region, die beinahe 20 % des BIPs darstellt, eine unzureichende Ausführung dieser Investitionen dulden muss. All dies hat dazu geführt, dass unter den Katalanen das Bewusstsein einer finanz – politischen Ausplünderung Fuß fasste. 14 bis 16 Mrd. Euro kehren nicht zurück.

Regressiver Prozess

Weit davon entfernt, sich in Richtung einer Dezentralisierung zu entwickeln, hat die Autonomie der Gebietskörperschaften einen regressiven Prozess durchgemacht, während dem der Staat den Autonomen Regionen immer mehr Zuständigkeiten entzogen hat. Das spanische Verfassungsgericht, dessen Unparteilichkeit angesichts der Tatsache, dass die Richter von den großen, die Machtstruktur bildenden Parteien ernannt werden, zweifelhaft ist, ist zur Krücke dieser Regression geworden, die mit dem spanischen Organgesetz zur Harmonisierung des autonomen Prozesses begann, das 1981 als Folge des versuchten Staatsstreichs erlassen wurde, um die Entwicklung in Richtung eines föderalistischen Staats zu verhindern.

Herabgesetzte Würde

Das Urteil des spanischen Verfassungsgerichts über das vom Parlament verabschiedete Autonomiestatut, das von Anhängern der Unabhän – gigkeitsbewegung, Postkommunisten und der katalanischen sozialistischen Partei PSC unter Pasqual Maragall unterstützt wurde, markiert einen entscheidenden Wendepunkt, an dem sich das katalanische Volk in seiner Würde verletzt fühlt. Dieses Statut, das beileibe nicht ehrgeizig war, jedoch einen Schritt nach vorne darstellte, stellte die überwiegende Mehrheit zufrieden. Nach den Debatten im spanischen Abgeordnetenhaus wurde das Dokument schließlich Kürzungen unterzogen, die unter den katalanischen Bürgern Unbehagen auslösten. Das Statut wurde nach einem Referendum verabschiedet, obwohl die ERC ein „Nein“ verlangt hatte, da die Kürzungen unserer Ansicht nach nicht akzeptabel waren. Zum Eklat kam es, als zwölf Richter des spanischen Verfassungsgerichts anschließend entschieden, den Text erneut zu kürzen. In seiner Würde verletzt rief das Volk „Basta“.

Eine erste Mobilisierung der Unabhängigkeitsbewegung

Die Bürger zog es in Massen zu friedlichen und zivilisierten Kundgebungen auf die Straßen, die diesem Unrecht internationale Aufmerksamkeit verliehen. Die erste Mobilisierung dieser Phase verlangte jedoch nicht die Unabhängigkeit, da 2007 mehr als 200.000 Personen gegen das Chaos des Schienennahverkehrs protestierten. Diejenigen, die behaupten, der Procés entspräche nicht den Bedürfnissen der Bürger, vergessen gerne dieses Detail. Die Bevölkerung hat erkannt, dass ein Schritt nach vorne notwendig ist, wenn die wirtschaftliche Tragfähigkeit des Landes und die Zukunftsfähigkeit des sozialen Modells garantiert werden sollen.

Bereit, das Referendum mit Rajoy zu verhandeln

Die politische Landschaft ist neuartig, da die Unabhängigkeitsparteien im katalanischen Parlament die Mehrheit bilden. Die katalanische Regierung, welche die Unabhängigkeit befürwortet, hat sich anhand des Programms zu den Wahlen vom 27. September 2015 verpflichtet, die Unabhängigkeit zu errichten. Es gibt somit keine Entschuldigungen, dies nicht umzusetzen. Das katalanische Parlament wird im Frühjahr drei Trennungsgesetze verab-schieden, von denen eines, das der „Transitoriedad Jurídica“ bzw. juristischen Begrenztheit, die Anberaumung des Referendums im September rechtlich absichern soll. Sollte Rajoy jedoch zu Verhandlungen bereit sein, besteht gegebenenfalls die Möglichkeit, das Datum, die Frage und andere Gesichtspunkte des Referendums zu besprechen. In diesem Fall bestünden keine Gründe für eine einseitige Anberaumung des Referendums.

Änderung des Fahrplans

Es wurde entschieden, den Fahrplan zu ändern und das Referendum direkt durchzuführen, um eine größere Anzahl an Kräften zu sammeln und eine Nichtteilnahme der Gegner des Procés an den verfassungsgebenden Wahlen zu verhindern. Bei einem positiven Ergebnis des Referendums wird die Unabhängigkeit Kataloniens ausgerufen und anschließend verfassungsge – bende Wahlen anberaumt. Aus diesen Wahlen wird eine Regierung hervorgehen, die befugt ist, mit dem spanischen Staat und internationalen Einrichtungen zu verhandeln, und die außerdem die Verfassung des neuen Landes erarbeiten wird. Anschließend daran wird die Bevölkerung den Verfassungstext mittels einer Volksbefragung bestätigen.

Ein Verlust des Referendums wäre keine Niederlage

Der Verlust des Referendums wäre keine Niederlage, da allen Bürgen ein Entscheidungsrecht zusteht, nicht nur den Unabhängigkeitsanhängern. Eine große Enttäuschung wäre es jedoch, nicht zu unserem Wort zu stehen und kein Referendum zu beraumen. Dies würde in der Tat den Untergang der Unabhängigkeitsbewegung darstellen.

Abschreckende Taktiken

Der spanische Staat verfügt über Mittel, das Referendum zu verhindern. Ich bezweifele jedoch, dass er die Polizei in die Wahllokale schicken wird, um die Bürger an einer Abstimmung zu hindern. Bürger zu sehen, die daran gehindert werden, ihr Wahlrecht auszuüben, wäre ein internationaler Skandal. Genau dieses hypothetische Bild erzeugt Nervosität in Madrid, wo jetzt auf die sogenannte „Operation Dialog“ gesetzt wird. Dabei handelt es sich jedoch um nichts anderes als eine Reihe abschreckender Taktiken, die sofort gescheitert sind, da sie von der zunehmenden justiziellen Gewalt gegen die Amtsträger Mas, Rigau, Ortega, Homs Forcadell usw. begraben wurden. Angesichts ihrer Angst vor dem Referendum will die spanische Regierung jetzt angeblich Schulden begleichen, die über Jahre hinweg angesammelt wurden, ohne die Option zu gewähren, die Volksbefragung zu verhandeln.

Die Beteiligung kann kein ausschlaggebender Faktor sein

Ich bin davon überzeugt, dass wir das Referendum gewinnen werden. Die Beteiligung kann kein ausschlaggebender Faktor sein, zumal die Europäische Union in ihrer Erklärung von Venedig zum Ausdruck gebracht hat, dass die Befürworter des „Neins“ nicht begünstigt werden dürfen, die mit zwei Karten spielen: mit den Gegenstimmen und der Enthaltung. Trotzdem ist ein Sieg sehr wichtig, viel wichtiger ist jedoch, überhaupt ein Referendum durchzuführen. Außerdem bin ich davon überzeugt, dass die politischen Kräfte, die zwar ein Referendum, nicht jedoch die Unabhängigkeit befür-worten, wie beispielsweise die Bürgermeisterin von Barcelona Ada Colau, aktiv zur Beteiligung am Referendum aufrufen werden.

Eine Gesellschaft mit mehr Gerechtigkeit

Es handelt sich darum, auf schnellstmöglichem Weg eine Republik auszurufen, um eine Gesellschaft zu schaffen, die eine gerechtere Vertei-lung des Reichtums und den Aufbau einer Demokratie ermöglicht, die den Herausforderungen des 21. Jahrhunderts gewachsen ist: partizipativer, direkter und unabhängig von den Finanzmächten. Nur so kann gewährleistet werden, dass alle Bürger Kataloniens besser leben können. Anderenfalls würde sich die Unabhängigkeit nicht lohnen und ergäbe keinen Sinn. Denn wir Republikaner haben schon immer gesagt, „dass Flaggen kein Essen auf den Tisch bringen“.