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Juan-Carlos Piqué
SR. JUAN-CARLOS PIQUÉ HERNÁNDEZ.
Fotografía cedida por Juan-Carlos Piqué.

SR. JUAN-CARLOS PIQUÉ HERNÁNDEZ. Abogado, profesor y socio de Globalpacta

Obra:

Texto del 05/04/2017

JUAN-CARLOS PIQUÉ HERNÁNDEZ

Barcelona

Sincero y valiente, Juan-Carlos sigue fascinado por el Derecho como instrumento para desarrollar ideas. Ha ejercido su carrera de manera brillante durante más de tres décadas y se confiesa tan amante de su familia como de Catalunya y España, a las que no desea ver enfrentadas, sino enriqueciéndose recíprocamente. Y no puede evitar mostrar su preocupación por el ambiente enrarecido que detecta en su entorno, donde el deseo de armonía con familiares y amigos propicia que se desestime la política como tema de debate.

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Español

 

Enamorado de la familia

Me defino como barcelonés, catalán y español. Lucho por vivir de acuerdo con la fe cristiana que me fue inculcada. Soy un enamorado de la familia y cuento con una hija de 28 años, Ana, quien trabaja en la contabilidad de una cadena de restaurantes. Mi esposa, que también es letrada, es responsable de atención personalizada al público en la Coordinación de Fianzas del Incasòl y por las tardes colabora esporádicamente en nuestro despacho.

El Derecho atrae; y cuando lo descubres, te cautiva

Si bien académicamente me orientaba hacia las Ciencias, en el último año de Bachillerato tuve dificultades con algunas asignaturas que me hicieron decantarme finalmente hacia las Letras. Aun así, no sabía qué carrera estudiar. Mi padre me aconsejó que acudiera, por las tardes, a la Facultad de Derecho, a escuchar. Inicialmente, aquella materia me provocó aburrimiento. Con todo, acabé matriculándome en esa disciplina. A medida que profundicé en ella me di cuenta de que era fascinante, porque es multidisciplinar y te permite asociar y desarrollar ideas. El Derecho atrae; y cuando lo descubres, te cautiva.

Encontré gran apoyo por parte de los profesionales más veteranos

Si mi padre no hubiera sido abogado, me habría dedicado a otra profesión. Tengo cursos en distintas especialidades y otros tantos escritos y conferencias. Soy laboralmente inquieto, necesito sentirme útil y estar activo. Mi pretensión era trabajar tan pronto como acabara la carrera. Aunque posteriormente intenté estudiar para ser juez o fiscal, o incluso para el doctorado, acabé desestimándolo. Me inicié en el despacho de mi padre, donde encontré gran apoyo por parte de los profesionales más veteranos. Eso me marcó, pues siempre he procurado hacer lo propio con aquellos que empiezan.

Hoy en día aún sufro en los tribunales

En mis treinta y tres años de profesión, prácticamente siempre he ejercido como abogado penalista, asumiendo temas mercantiles. Todavía recuerdo el primer caso que llevé: una pareja acusada de haber roto el cristal de un turismo para coger algo de su interior. Los nervios me atenazaban en el tribunal. Hoy en día aún sufro, si bien consigo controlar mejor esas emociones. Asimismo, soy profesor asociado en la Escuela Politécnica Superior de Edificación de Barcelona, impartiendo Derecho de Edificación a mis jóvenes alumnos.

Centrados sobre todo en Derecho Mercantil y procedimientos

Junto a mi socio, Roberto Martínez, lideramos un despacho con una veintena de profesionales. Abarcamos todo el espectro del Derecho, a excepción de cuestiones muy específicas. Los temas más comunes son los que afectan al Derecho de Familia, Fiscal, Laboral, Mercantil, Penal y Concursal. En estos últimos tiempos se detecta que los procesos concursales van a la baja, lo cual constituye una buena noticia. Sin embargo, la Ley de Segunda Oportunidad presenta lagunas que dificultan que empresarios que han fracasado dispongan de esa opción de resarcirse. Es una lástima, porque su correcta aplicación permitiría que muchos emprendedores pudieran renacer profesionalmente.

La empresa debe extender una cultura de buenas prácticas

Hay dos cosas que me atraen especialmente de mi profesión. Una de ellas es la faceta humana del pequeño ladrón, del falsificador, del estafador. El Derecho Penal Mercantil no goza de dicha faceta. Recuerdo haber tratado con empresas que habían tenido problemas con algunos de sus empleados por prácticas poco éticas. En todos los casos eran personas que tenían un gran conocimiento de la empresa y esta había pecado de exceso de confianza en ellos y no había implementado controles suficientes; los mismos controles que cualquier compañía observa en el cumplimiento de las normativas de sus proveedores. La empresa está obligada a extender una cultura de buenas prácticas. Así evitará riesgos, será más rentable y más eficiente.

Por algún tipo de tutela que ayudara a los nuevos empresarios

La otra faceta que más me fascina de mi profesión reside en su elemento creativo. Me gusta ayudar a la gente que quiere montar una nueva empresa o que desea patentar una marca. Sé lo duro que resulta poner en marcha un negocio con pocos recursos por muy brillantes que sean las ideas de las que parten. Porque los requisitos para tenerlo todo en regla (impuestos satisfechos, Seguridad Social al día, salarios por encima del mínimo exigido, cumplir las normativas…) exigen un gran esfuerzo económico. Si a ello se le añade un abogado que controle que los procedimientos se están haciendo correcta – mente, se trata de un sueldo adicional. Sería deseable que los empresarios que empiezan pudieran contar con algún tipo de tutela que facilitara su labor.

Necesidad de cumplir con las obligaciones fiscales

En Globalpacta contamos con despachos asociados en Europa, y la experiencia nos confirma que la inclinación a buscar maneras de eludir las responsabilidades fiscales no es exclusiva de nuestro país. Aun así, no todo el mundo actúa igual y hay ciudadanos muy sensibilizados con el cumplimiento de sus obligaciones. Lo que también está muy extendido, y es de lamentar, es la lentitud de la Justicia a la hora de resolver determinados fraudes, porque si la sentencia no se produce hasta siete u ocho años más tarde, durante ese periodo no existe la pedagogía necesaria que disuadiría al resto de potenciales defraudadores. Es una asignatura pendiente por resolver. Y estoy convencido de que, si el cumplimiento de las obligaciones fiscales se extendiera, los impuestos se reducirían.

Una Catalunya integrada en España y una España más catalana

Ante el Procés, me considero una voz discrepante. Soy español, amo mucho a Catalunya y creo que lo mejor para ella es su plena integración en España. Y que España, a su vez, devenga más catalana. Un ojo es distinto a una pierna y, sin embargo, ambos forman parte del mismo conjunto. Contamos con una larga historia en común, en la que puede haber habido muchas diferencias y positivas singularidades; pero los catalanes sabemos dialogar, somos gente de paz, acogedora. Y esas virtudes las deseo para el resto de España, donde encontramos otras que también deseo para los catalanes. Tal vez hay aspectos que no se han resuelto bien, pero se debe intentar resolverlos de manera siempre legal, 100% legal.

Con familiares y amigos preferimos no hablar de política para no molestar Es posible que se haya generado un sentimiento proclive a la independencia a través de la propagación de ideas en la televisión, en la radio, en la calle. Ignoro si ha habido manipulación, pero sí que ha habido adoctrinamiento. Y se ha generado un clima en el que puede resultar violento reconocer que se vota al en determinados entornos; o que se respalda a Podemos o a Ciudadanos en otros. Es posible que, en mi caso, con una formación distinta, y de haber crecido en un ambiente distinto, también fuera independentista. De hecho, tengo familiares y amigos que lo son. Y con ellos preferimos hablar poco de política, no porque discutamos, sino porque evitamos molestar a quien tenemos al lado.

Tenemos que ser inteligentes y convincentes para reformar la Constitución Aunque entiendo y respeto a quienes aspiran a la independencia, creo que lo razonable es buscar un encaje de Catalunya a través del consenso, es decir, convenciendo a toda España de la necesidad de una reforma constitucional. Si el marco legal que nos dimos en la Transición cuenta con mecanismos para reformarlo, los catalanes tenemos que ser lo suficientemente inteligentes y convincentes para que las Cortes españolas aborden un proceso que propicie vías de mejor autonomía. Un referéndum unilateral no resolvería nada. Al mismo tiempo, cuestionaría la legalidad y abriría las puertas al incumpli-miento generalizado de cualquier norma.

La política actual adolece de estadistas

En estos momentos echo en falta políticos con talla de estadista. Recuerdo a personajes como Felipe González, Manuel Fraga o Jordi Pujol. Con sus luces y sus sombras, esas figuras fueron capaces de liderar la sociedad y de velar por el bien común.

Una Constitución generosa y abierta

El Tribunal Constitucional merece respeto, porque afortunadamente contamos con este órgano que permite resolver conflictos entre instituciones. La controversia reside en el nombramiento de sus miembros, al no pertenecer al Poder Judicial. El Tribunal Constitucional, en estos momentos, está desbordado. En buena parte porque contamos con políticos muy creativos, que hallan nuevas interpretaciones de la Carta Magna. Tal vez España sea un Estado en expansión, en el que las competencias antes concentradas se extienden y acercan al ciudadano. La Constitución es tan generosa y abierta que permite que se acuda a menudo al TC.

No habrá violencia para resolver el contencioso

Quiero pensar que quienes optan por la independencia han valorado bien las consecuencias, pues es un paso muy arriesgado. Todo el mundo sabe que no habrá violencia para resolver el contencioso. Pero la cuerda se tensa y, aunque no haya enfrentamiento, existe división. Las inhabilitaciones solo afectan individualmente a los procesados, pero no al movimiento secesionista, que persiste. No sé cómo acabará el Procés, pero resulta preocupante.

English

Lawyer, lecturer and partner of Globalpacta

Sincere and courageous, Juan-Carlos continues to be fascinated by law as an instrument for developing ideas. He has brilliantly exercised his career for more than three decades and confesses he loves his family as much as Catalonia and Spain, and he has no desire to see the two come to blows, rather he would prefer they enrich each other reciprocally. He can’t help but display his concern for the strained atmosphere he detects around him, where harmony among family and friends results in politics being scorned as an issue for debate.

Family man

I define myself as a Barcelona native, Catalan and Spanish. I strive to live in accordance with the Christian faith that was instilled in me. I am a family man and I have a daughter, Ana, who is 28 years old and who works in the accounting department of a restaurant chain. My wife, who is also a lawyer, is responsible for the personalised customer service offered in Finance Coordination at Incasòl and in the evenings she collaborates sporadically in my law firm.

Law tempts; and when you discover it, you are captivated

Although academically I was guided towards the sciences, in the last year of my Spanish Baccalaureate I had difficulties with some subjects that ultimately pushed me towards humanities. Even still, I was unsure what degree I wished to pursue. My father advised me to attend the Faculty of Law in the evening simply to listen. Initially, I found the subject material boring. However, I ended up matriculating in that discipline. As my knowledge in the subject deepened, I realised it was fascinating as it is multifaceted and it enables you to associate and develop ideas. Law tempts; and when you discover it, you are captivated.

I found great support among veteran professionals

If my father had not been a lawyer, I would have dedicated myself to another profession. I have completed courses in different specialities, and other writings and conferences. In employment, I am restless: I need to feel useful and be active. I aspired to commence work as soon as I finished my degree. Although I subsequently attempted to study to be a judge or prosecutor, or even to complete a PhD, I ultimately rejected these notions. I began work in my father’s firm where I found great support among veteran professionals. This had an impact on me as, since then, I have always aimed to do the same with those starting out in the profession.

I still suffer in courts today

In my career spanning thirty-three years, I have almost always practiced as a criminal lawyer, taking on commercial issues. I still remember my first case: a couple were accused of breaking the window of a car to get something inside it. Nerves tormented me in court. Today, I still suffer although I can control my emotions better. Furthermore, I am an adjunct lecturer at the Escuela Politécnica Superior de Edificación de Barcelona (Barcelona School of Building Construction), teaching construction law to my young students.

Above all, focused on commercial law and procedures

My partner, Roberto Martínez, and I lead a firm with around twenty professionals. We cover the entire spectrum of law, with the exception of some very specific issues. The most common areas we deal with are those that affect family, tax, labour, commercial, criminal and bankruptcy law. In recent times, we have noticed that bankruptcy cases are dwindling, which implies goods news. However, the Second Opportunity Law presents gaps that prevent businesspeople who have failed from having the option to make up for it. It is a shame, as its correct application would enable many entrepreneurs to be reborn professionally.

Companies must elaborate a culture of good practices

There are two things in particular that draw me to my profession. One of these is the human aspect of the petty thief, the counterfeiter, the fraudster. Criminal commercial law does not have this facet. I remember dealing with companies that had experienced problems with some of their employees due to rather unethical practices. In all cases they were people who had great knowledge of the company but over-confidence had been placed in them and there were insufficient control measures in use; we are talking about the same control measures that any company observes in its suppliers’ compliance of regulations. The company is obliged to elaborate a culture of good practices in order to avoid risks, be more profitable and be more efficient.

In favour of a type of tutelage that will help new businesspeople

The other aspect of my profession that fascinates me lies in its creative element. I enjoy helping people who wish to establish a new company or patent a brand. I know how hard it is to launch a business with few resources, however brilliant their initial ideas may be. The many requirements that must be met (taxes paid, social security up-to-date, salaries above the minimum stipulated, compliance with regulations) demand great financial effort. If a lawyer who ensures these procedures are completed correctly is added to the equation, this implies an additional salary. It would be desirable for businesspeople starting out to have a type of tutelage to facilitate their task.

The need to comply with fiscal obligations

At Globalpacta we have associate firms in Europe, and experience confirms that an inclination to seek ways of evading fiscal obligations is not exclusive to our country. Even still, not everyone acts in the same manner and there are citizens who are extremely aware of compliance with their obligations. Another thing that is widespread, and which is regrettable, is the slowness of justice when settling certain cases of fraud: if a ruling is not made until seven or eight years later, the teaching required to dissuade all other potential fraudsters is not in place during this period. It is a subject that needs to be resolved. I believe that if more people complied with their fiscal obligations, taxes would be reduced.

Catalonia integrated within Spain and a more Catalan Spain

With regards to the Procés, I consider myself a dissenting voice. I am a Spaniard, I love Catalonia, and I believe its full integration within Spain is best. I also believe that Spain must become more Catalan. An eye is different to a leg, but both form a part of the same whole. We have a long, shared history in which there may be many differences and unique positives; however, Catalans understand dialogue. We are peaceful, welcoming people. I wish the rest of Spain also held these virtues, and I wish Catalans had some of the virtues that other Spaniards possess. It may be the case that there are aspects that have not been efficiently addressed but the attempts made to resolve them must always be performed in full compliance with the law.

We prefer not to talk about politics with family and friends to avoid bother

It is possible that desire for independence has been generated through the propagation of ideas on the television, on the radio and in the street. Whether or not there has been manipulation, there has definitely been indoctrination. Consequently, this has created a climate that can be potentially violent if someone admits voting for the Partido Popular (PP) in certain environments, or if someone backs Podemos or Ciudadanos in others. It is possible that, in my case, if I had received a different education or grown up in a different setting I would also be in favour of independence. In fact, I have friends and family members who are. I prefer to speak less often of politics with them, not because we argue but because we can therefore avoid bothering each other.

We must be intelligent and convincing in order to reform the Constitution

Although I understand and respect those who aspire to independence, I believe the reasonable solution would be to seek the adaptability of Catalonia through consensus. In short, convincing all of Spain of the need for constitutional reform. If the legal framework given to us in the transition to democracy has mechanisms to reform it, Catalans must be sufficiently intelligent and convincing for the Spanish courts to tackle a process that fosters channels of improved autonomy. A unilateral referendum would not resolve anything. At the same time, it would question the legality and open the doors to generalised non-compliance with any regulation.

Current politics lacks statesmen

Today, we miss true statesmen. I remember people like Felipe González, Manuel Fraga and Jordi Pujol. Through the good and the bad, these individuals were capable of leading society and looking out for the common good.

A generous and open Constitution

The Constitutional Court deserves respect because, fortunately, we have this organ that enables conflicts between institutions to be resolved. The controversy lies in the naming of its members, as they do not pertain to the judicial branch. At this time, the Constitutional Court is overflowing. For the large part, we have highly creative politicians who have found new interpretations of the Magna Carta. Spain may be an expanding State in which competences that were previously concentrated are becoming more widespread and reaching citizens. The Constitution is so generous and open that it enables the Constitutional Court to often be consulted.

There will be no violence in resolving the contentious

I would like to think that those who want independence have assessed the consequences, given that it is a highly risky step. Everyone knows there will be no violence in resolving the contentious aspects. However, the spring has been tightening and, although there is no confrontation, there is division. Disqualifications only individually affect the defendants, not the secessionist movement, which persists. I don’t know how the Procés will finish but it is concerning.

Français

Avocat, professeur et membre de Globalpacta

Sincère et courageux, Juan-Carlos reste fasciné par le Droit comme instrument pour développer des idées. Pendant plus de trente ans, il a exercé sa carrière avec succès et avoue adorer autant sa famille, que la Catalogne et l’Espagne qu’il ne souhaite pas voir s’affronter, mais s’enrichir mutuellement. Il ne peut éviter de se montrer soucieux de l’ambiance tendue qu’il détecte autour de lui, où le désir d’harmonie avec ses proches et amis oblige à écarter la politique des conversations.

Amoureux de la famille

Je me définis comme barcelonais, catalan et espagnol. Je lutte pour vivre en accord avec la foi chrétienne qui m’a été inculquée. Je suis très famille et j’ai une fille de 28 ans, Ana, qui est comptable pour une chaîne de restaurants. Mon épouse, avocate elle aussi, est responsable du service personnalisé au public, dans la coordination des cautions de l’Incasòl et l’après-midi, elle collabore parfois avec notre cabinet.

Le droit attire ; une fois qu’on le découvre, il nous captive

Au lycée, j’étais plutôt porté vers les sciences, mais pendant ma dernière année j’ai rencontré des difficultés avec certaines matières et je me suis tourné vers les lettres, sans vraiment savoir quelles études suivre. Mon père m’a conseillé d’aller à la faculté de droit l’après-midi pour assister aux cours. Au début, cette discipline m’ennuyait, mais j’ai fini par m’inscrire aux cours. Puis au fur et à mesure de l’approfondissement, je me suis aperçu qu’elle était fascinante, car multidisciplinaire et qu’elle me permettait d’associer et de développer des idées. Le droit attire et une fois qu’on le découvre, il nous captive.

Les professionnels chevronnés m’ont apporté leur soutien

Si mon père n’avait pas été avocat, j’aurais exercé une autre profession. J’ai suivi des formations dans d’autres spécialités, écris des articles et participé à des conférences. Je suis avide de connaissances, j’ai besoin de me sentir utile et d’être actif. Je voulais travailler dès la fin de mes études. Avant, j’avais essayé d’étudier pour être juge ou procureur, ou pour obtenir un doctorat, mais j’ai fini par renoncer. J’ai commencé à travailler dans le cabinet de mon père, où les professionnels chevronnés m’ont apporté leur soutien. Cela m’a profondément marqué et à mon tour, j’essaye toujours d’en faire de même avec ceux qui commencent.

Je souffre encore au tribunal

Pendant mes trente-trois ans de carrière, j’ai quasiment toujours exercé comme avocat pénaliste, sur des affaires commerciales. Je me souviens encore de ma première affaire : un couple accusé d’avoir brisé la vitre d’un tourisme pour prendre quelque chose à l’intérieur. Au tribunal, j’étais en proie à la nervosité. J’en souffre encore aujourd’hui, mais je contrôle mieux mes émotions. Je suis également professeur associé à la Escuela Politécnica Superior de Edificación de Barcelone, où je dispense des cours de droit de la construction à mes jeunes élèves.

Nous nous centrons principalement sur le droit commercial et les procédures

Mon associé Roberto Martínez et moi dirigeons un cabinet avec une vingtaine de professionnels. Nous abordons tout le spectre du droit, à l’exception de questions très spécifiques. Les affaires les plus habituelles sont celles qui concernent le droit de la famille, fiscal, du travail, commercial, pénal et des faillites. Ces derniers temps, nous avons détecté que les procédures de faillites sont en baisse, ce qui est une bonne nouvelle. Néanmoins, la Ley de Segunda Oportunidad (loi de la deuxième chance) présente des lacunes qui mettent des bâtons dans les roues aux chefs d’entreprises qui ont échouées et veulent disposer de cette option pour se remettre à flot. C’est dommage, car sa correcte application permettrait à de nombreux entrepreneurs de « renaître » professionnellement.

L’entreprise doit divulguer une culture de bonnes pratiques

Dans ma profession, deux aspects m’attirent particulièrement : l’un d’eux est le côté humain du petit voleur, du faussaire, de l’escroc. Le droit pénal commercial ne dispose pas de cette facette. Je me souviens d’avoir travaillé avec des entreprises qui avaient eu des problèmes avec certains de leurs employés, dérivés de pratiques peu éthiques. Dans tous les cas, il s’agissait de personnes qui connaissent très bien l’entreprise et cette dernière avait fait preuve d’un excès de confiance envers eux et n’avait pas réalisé les contrôles suffisants ; les mêmes contrôles que toute compagnie observe dans l’application des normes avec ses fournisseurs et prestataires. L’entreprise a le devoir de divulguer une culture de bonnes pratiques ; elle évitera les risques, sera plus rentable et plus performante.

Partisan d’un quelconque type de tutelle qui aide les nouveaux chefs d’entreprises

L’autre facette qui me fascine le plus de ma profession réside dans son aspect créatif. J’aime aider les personnes qui veulent monter une nouvelle entreprise ou souhaitent breveter une marque. Je sais combien il est difficile de lancer une affaire avec peu de moyens, aussi brillante que soit l’idée de départ. Car les conditions pour que tout soit en règle (s’acquitter des impôts, être en règle avec la Sécurité Sociale, les salaires au-dessus du minium obligatoire, l’application des normes, etc.) exigent un gros effort économique. Sans oublier l’avocat qui s’assure que les procédures sont correctes et qui implique un salaire supplémentaire. Il serait souhaitable que les chefs d’entreprises qui démarrent puissent compter sur un quelconque type de tutelle qui les aide dans leur parcours.

Il faut s’acquitter des obligations fiscales

Globalpacta dispose de cabinets associés en Europe et l’expérience nous confirme que ce penchant pour chercher de nouvelles façons d’échapper aux responsabilités fiscales n’est pas l’apanage de notre pays. Mais tout le monde n’agit pas de la même façon et il y a des citoyens très sensibilisés qui s’acquittent de leurs obligations. Ce qui est habituel, et c’est très regrettable, c’est la lenteur de la justice à l’heure de résoudre certaines fraudes, car si la décision n’est pas dictée jusqu’à sept ou huit ans plus tard, pendant cette période la pédagogie nécessaire pour dissuader les autres fraudeurs potentiels reste absente. C’est un objectif à atteindre. Or, je suis convaincu que si le respect des obligations fiscales se généralisait, les impôts baisseraient.

Une Catalogne intégrée en Espagne et une Espagne plus catalane

Je suis en désaccord avec le Procés. Je suis espagnol, j’aime beaucoup la Catalogne et je crois que le meilleur pour elle est sa pleine intégration au sein de l’Espagne. Et que l’Espagne, devienne plus catalane. Un œil et une jambe sont différents, pourtant tout deux font partie d’un corps. Nous partageons une longue histoire, où il peut y avoir eu des différences et des particularités positives ; mais les catalans savent dialoguer, ils sont des gens pacifiques et hospitaliers. Or ces vertus, je les souhaite pour le reste de l’Espagne, où il y en a d’autres que je souhaite aussi pour les catalans. Il y a peut-être des aspects qui n’ont pas été résolus correctement, mais il faut essayer de le faire de façon 100 % légale.

Avec mes proches et mes amis, nous préférons ne pas parler de politique, pour ne froisser personne

Il est possible que la propagation d’idées à la télévision, à la radio ou dans la rue ait généré un sentiment favorable à l’indépendance. J’ignore s’il y a eu manipulation, mais je sais qu’il y a eu endoctrinement. Et le climat est tel, qu’il peut être gênant, dans certains milieux, de reconnaître que l’on vote pour le PP ou que l’on soutient Podemos ou Ciudadano, entre autres. Dans mon cas, il est possible qu’avec une formation différente, et si j’avais grandi dans un autre milieu, j’aurai été indépendantiste. J’ai d’ailleurs des proches et des amis qui le sont. Avec eux, je préfère éviter de parler de politique, pas parce que nous nous disputons, mais plutôt pour éviter de froisser ceux qui se trouvent à côté.

Nous devons être intelligents et convaincants pour réformer la Constitution

Je comprends et respecte ceux qui veulent l’indépendance, mais je crois qu’il est plus raisonnable de trouver une place à la Catalogne au sein de l’Espagne, au travers d’un consensus, c’est-à-dire en convaincant l’Espagne du besoin d’une réforme constitutionnelle. Si le cadre légal que nous nous sommes donné pendant la Transition dispose de mécanismes pour le réformer, les catalans devons être suffisamment intelligents et convaincants pour que les Cortes espagnoles abordent un processus qui favorise une plus grande autonomie. Un référendum unilatéral ne résoudrait rien. En même temps, il remettrait en question la légalité et ouvrirait les portes au manquement généralisé de toutes les normes.

La politique actuelle manque d’hommes d’État

À l’heure actuelle je regrette les hommes politiques de la trempe des hommes d’État. Je pense à des personnages comme Felipe González, Manuel Fraga ou Jordi Pujol. Ces figures avaient leurs points d’ombre et de lumière mais ont su diriger la société et veiller sur le bien commun.

Une Constitution généreuse et ouverte

Le Tribunal Constitutionnel mérite le respect, car nous avons la chance de compter sur cet organe qui permet de résoudre les conflits entre les institutions. La controverse réside dans la nomination de ses membres, qui n’appartiennent pas au pouvoir judiciaire. À l’heure actuelle, le Tribunal Constitutionnel est débordé, principalement parce que les hommes politiques, très créatifs, trouvent de nouvelles interprétations de la Carta Magna. L’Espagne est peut-être un État en expansion, où les compétences jusque-là concentrées s’étendent et se rapprochent du citoyen. La Constitution est si généreuse et ouverte qu’elle permet d’avoir souvent recours au TC.

La résolution du contentieux ne passera pas par la violence

Je veux penser que ceux qui choisissent la voie de l’indépendance ont bien soupesé les conséquences, car c’est un pas très risqué. Tout le monde sait que la résolution du contentieux ne passera pas par la violence. Mais la corde est tendue et même s’il n’y a pas d’affrontement, il existe une division. Les déchéances affectent uniquement les personnes mises en examen à titre individuel, mais pas le mouvement sécessionniste, qui perdure. Je ne sais pas comment finira le Procés, mais cela est préoccupant.

Deutsch

Rechtsanwalt, Professor und Partner der Kanzlei Globalpacta

Juan-Carlos ist weiterhin von dem Recht als Instrument zur Entwicklung von Ideen fasziniert. Seit mehr als drei Jahrzehnten übt er seinen Beruf auf brillante Weise aus und erklärt, seine Familie, Katalonien und Spanien gleichermaßen zu lieben, die nicht in einer Konfliktsituation verhaftet sein, sondern sich vielmehr gegenseitig bereichern sollten. Er kann nicht umhin, seine Besorgnis aufgrund des angespannten Klimas in seiner Umgebung zu äußern, wobei ihn sein Wunsch nach Harmonie dazu bringt, die Politik in der Familie und unter Freunden möglichst nicht zu diskutieren.

Ein ausgeprägter Familienmensch

Ich definiere mich als Einwohner Barcelonas sowie als Katalane und Spanier. Ich bin bestrebt, nach dem christlichen Glauben zu leben, in dem ich erzogen wurde. Ich bin ein ausgeprägter Familienmensch und habe eine 28-jährige Tochter, die in der Buchhaltung einer Restaurantkette arbeitet. Meine Frau, die ebenfalls Anwältin ist, ist für den persönlichen Kundendienst der Finanzab-teilung des Institut Català del Sòl verantwortlich und arbeitet zudem nachmittags gelegentlich in unserer Kanzlei.

Das Recht ist attraktiv und fesselnd

Obwohl ich mich akademisch eher für die Naturwissenschaften interessierte, hatte ich vor dem Abitur Probleme in einigen Fächern, sodass ich mich schließlich für die Geisteswissenschaften entschied. Ich wusste jedoch nicht genau, welche berufliche Laufbahn ich einschlagen sollte. Mein Vater schlug mir daher vor, nachmittags die juristische Fakultät zu besuchen, um mir Vorlesungen anzuhören. Anfangs fand ich dieses Gebiet langweilig. Trotzdem schrieb ich mich schließlich in der Fakultät ein. Je mehr ich mich mit diesem Thema auseinandersetzte, desto mehr faszinierte es mich, da die Rechtswissenschaft disziplinübergreifend ist und die Verknüpfung und Entwicklung von Ideen fördert. Das Recht ist attraktiv und fesselnd.

Ich wurde umfassend von erfahrenen Anwälten unterstützt

Wäre mein Vater nicht Rechtsanwalt gewesen, hätte ich mich für einen andern Beruf entschieden. Ich habe Kurse in den verschiedenen Fachrichtungen abgelegt und zahlreiche Konferenzen besucht. Ich bin neugierig, aktiv und fühle mich gerne nützlich. Mein Ziel war es, nach Abschluss des Studiums sofort zu arbeiten. Obwohl ich weiterführende Studien begann, um Richter oder Staatsanwalt zu werden und sogar den Doktortitel zu machen, sah ich schließlich davon ab. Ich begann in der Kanzlei meines Vaters, in der mich die erfahrenden Anwälte umfassend unterstützten. Dies hat mich geprägt. Heute versuche ich, dasselbe für die aktuellen Berufsanfänger zu tun.

Auch heute noch leide ich vor Gericht

In meinen 33 Jahren als Anwalt war ich fast immer als Strafverteidiger tätig, habe jedoch gelegentlich auch Handelsthemen übernommen. Ich kann mich noch gut an meinen ersten Fall erinnern: Ein Paar war angeklagt, die Scheibe eines Pkw eingeschlagen zu haben, um etwas aus dem Fahrzeuginnern zu nehmen. Ich war vor Gericht ein einziges Nervenbündel. Auch heute leide ich noch, obwohl ich es schaffe, meine Gefühle besser zu kontrollieren. Außerdem bin ich außerordentlicher Professor an der Polytechnischen Hochschule für Hochbau von Barcelona, an der ich Baurecht lehre.

Mit dem Schwerpunkt Handelsrecht und Verfahren

Zusammen mit meinem Partner Roberto Martínez leite ich eine Kanzlei mit ca. 20 Fachleuten. Mit Ausnahme einiger sehr spezifischer Fragen beraten wir im gesamten Spektrum des Rechts. Die häufigsten Themen beziehen sich auf das Familien-, Steuer-, Arbeits-, Handels-, Straf- und Konkursrecht. In der letzten Zeit konnten wir feststellen, dass die Konkursverfahren im Rückgang sind, was eine gute Nachricht ist. Das sogenannte „Gesetz der zweiten Chance“ weist jedoch gewissen Lücken auf, die es gescheiterten Unternehmern erschweren, diese Option der Schuldbefreiung in Anspruch zu nehmen. Die ist schade, da eine korrekte Anwendung vielen Unternehmern einen Neuanfang erlauben würde.

Das Unternehmen muss eine Kultur der bewährten Praktiken fördern

Mein Beruf zieht mich aus zwei Gründen an. Ein Grund ist der menschliche Aspekt der kleinen Diebe, Fälscher und Betrüger. Das Handelsstrafrecht zeichnet sich nicht durch diesen Aspekt aus. Ich habe Unternehmen vertreten, die aufgrund wenig ethischer Praktiken Probleme mit einigen Mitarbeitern hatten. In allen Fällen handelte es sich um Personen mit umfassenden Kenntnissen des Unternehmens, das diesen übermäßig vertraut und keine ausreichenden Kontrollen eingerichtet hatte. Dieselben Kontrollen, die jedes Unternehmen hinsichtlich der Einhaltung von Vorschriften seitens der Lieferanten anwendet. Das Unternehmen ist verpflichtet, eine Kultur der bewährten Praktiken zu fördern. So werden Risiken vermieden und die Rentabilität und Effizienz erhöht.

Eine Art Schirmherrschaft zur Unterstützung neuer Unternehmer

Der andere faszinierende Aspekt meines Berufs ist das kreative Element. Ich unterstützte gerne Personen, die ein neues Unternehmen gründen oder eine Marke patentieren wollen. Ich weiß, wie schwierig es ist, ein Unternehmen mit wenigen Ressourcen aufzubauen, ganz gleich, wie brillant die zugrunde liegenden Ideen sind. Denn alle Vorschriften zu erfüllen (Steuern, Sozialversicherung, Gehälter über dem vorgeschriebenen Mindestlohn usw.) erfordert erhebliche wirtschaftliche Anstrengungen. Wenn zusätzlich dazu ein Anwalt mit der Überwachung der korrekten Erfüllung beauftragt werden muss, kommen diese Kosten praktisch einem weiteren Gehalt gleich. Es wäre wünschenswert, wenn Erstunternehmer über eine Art Schirmherrschaft verfügen könnten.

Notwendigkeit, die steuerlichen Pflichten zu erfüllen

Globalpacta verfügt über verbundene Kanzleien in Europa. Die Erfahrung hat uns gezeigt, dass die Tendenz, steuerliche Verpflichtungen zu umgehen, nicht auf Spanien beschränkt ist. Nichtsdestotrotz handeln nicht alle Personen gleich und viele Bürger sind bereit, ihre Pflichten zu erfüllen. Weit verbreitet und bedauerlich ist jedoch auch die Schwerfälligkeit der Justiz, bestimmte Betrügereien zu bestrafen. Wenn ein Urteil erst nach sieben oder acht Jahren gefällt wird, geht während dieses Zeitraums der lehrende Cha-rakter verloren, der die restlichen Betrüger von ähnlichen Handlungsweisen abhalten würde. Dies ist bisher ein offener Punkt. Ich bin zudem überzeugt, dass die Steuern bei einer breiteren Erfüllung der Steuerpflichten gesenkt würden.

Ein in Spanien integriertes Katalonien und ein katalanisches Spanien

In Bezug auf den Procés sehe ich mich als Gegenstimme. Ich bin Spanien, ich liebe Katalonien und halte deren vollständige Integration in Spanien für die beste Lösung. Spanien sollte zudem katalanischer werden. Ein Auge ist kein Bein, und dennoch sind beide Bestandteil ein und desselben Körpers. Wir besitzen eine lange gemeinsame Geschichte, in der es viele Differenzen und positive Eigentümlichkeiten gegeben hat. Wir Katalanen sind jedoch dialogbereit, friedvoll und einladend. Diese Tugenden wünsche ich auch dem restlichen Spanien, das über andere Tugenden verfügt, die ich mir für die Katalanen wünsche. Eventuell wurden bestimmte Fragen nicht optimal gelöst. Man muss jedoch versuchen, eine 100 % legale Lösung zu finden.

Mit der Familie und Freunden sprechen wir lieber nicht über die Politik

Es ist möglich, dass anhand der Verbreitung der Ideen über das Fernsehen, das Radio und auf der Straße eine Stimmung zugunsten der Unabhängigkeit erzeugt wurde. Ich weiß nicht, ob Manipulationen die Hand im Spiel hatten, eine Indoktrinierung ist jedoch nicht abzustreiten. Dabei ist ein Klima entstanden, in dem man in gewissen Kreisen nicht zugeben sollte, für die PP zu stimmen bzw. in anderen, Podemos oder Ciudadanos zu unterstützen. Vielleicht wäre ich bei einer anderen Ausbildung und in einer anderen Umgebung ebenfalls Anhänger der Unabhängigkeitsbewegung. Tatsächlich habe ich Familienmitglieder und Freunde, die für die Unabhängigkeit eintreten. Mit ihnen ziehe ich es vor, nicht über die Politik zu sprechen, nicht etwa um Diskussionen zu vermeiden, sondern um andere in unserer Nähe nicht zu belästigen.

Wir müssen intelligent und überzeugend sein, um die Verfassung zu reformieren

Obwohl ich die Anhänger der Unabhängigkeitsbewegung verstehe und respektiere, besteht die angemessenste Lösung meiner Meinung nach darin, die Einbindung Kataloniens in Spanien über den Konsens zu erreichen, d. h. Spanien von der Notwendigkeit einer Verfassungsreform zu überzeugen. Wenn der während der Transition vereinbarte Rechtsrahmen entsprechende Mechanismen vorsieht, müssen wir Katalanen ausreichend intelligent und überzeugend sein, damit das spanische Parlament einen Prozess einleitet, der Wege einer größeren Autonomie begünstigt. Ein einseitiges Referendum würde nichts lösen. Dies würde gleichzeitig die Legalität infrage stellen und die Tore zu einer allgemeinen Nichterfüllung jeglicher Gesetze öffnen.

Der aktuellen Politik mangelt es an Staatsmännern

Derzeit vermisse ich Politiker vom Schlag eines Staatsmanns. Ich erinnere mich noch an Persönlichkeiten wie Felipe González, Manuel Fraga oder Jordi Pujol. Bei allen Licht- und Schattenseiten waren diese Personen in der Lage, die Gesellschaft zu führen und für das Gemeinwohl zu sorgen.

Eine großzügige und offene Verfassung

Dem Verfassungsgericht gebührt Respekt, da wir glücklicherweise über dieses Organ verfügen, um Konflikte zwischen Institutionen beizulegen. Das Problem besteht in der Ernennung seiner Mitglieder, die nicht zur Judikative gehören. Das Verfassungsgericht ist derzeit überlastet. Größtenteils aufgrund unserer sehr kreativen Politiker, die neue Auslegungen der spanischen Verfassung finden. Vielleicht ist Spanien ein expandierender Staat, in dem sich die bisher konzentrierten Kompetenzen ausdehnen und sich dem Bürger nähern. Die spanische Verfassung ist so großzügig und offen, dass das Verfassungsgericht häufig angerufen werden kann.

Es wird keine Gewalt zur Lösung des Konflikts geben

Ich denke, dass die Anhänger der Unabhängigkeitsbewegung die Folgen sehr gut abgewogen haben, da es ein sehr riskanter Schritt ist. Alle wissen, dass es keine Gewalt zur Lösung des Konflikts geben wird. Die Situation wird jedoch immer angespannter, und obwohl es noch nicht zu einer Konfrontation gekommen ist, besteht eine Trennung. Die Rechtsaberkennungen betreffen nur die verurteilten Personen, nicht jedoch die separatistische Bewegung, die fortbesteht. Ich weiß nicht, wie der Procés enden wird, mache mir jedoch Sorgen.