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SRA. TEÓFILA MARTÍNEZ SÁIZ Alcaldesa de Cádiz desde 1995.

SRA. TEÓFILA MARTÍNEZ SÁIZ Alcaldesa de Cádiz desde 1995.

Obra:

Text del 29/07/04,
Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Cádiz

Teófila Martínez es una mujer cuyas certeras opiniones gozan de una fuerte incidencia en la política regional y nacional. Ese carácter destacado tiene hoy su máxima expresión en los proyectos que lidera como alcaldesa de Cádiz. Pero, sin duda, son sus logros al frente de la alcaldía el mejor aval de su capacidad gestora, y en este punto no se le puede objetar falta de ambición, de ilusión o de interés por mejorar las condiciones de vida en la ciudad y su entorno.

La política local permite tener un compromiso político personal de corazón, más que de ideas

He tenido la gozosa oportunidad, concedida por las urnas, de formar parte del parlamento autonómico, del nacional, del Senado y del Ayuntamiento, y en todas partes he podido comprobar la ventaja que supone para un político el contacto previo con la vida municipal. Es algo que se nota rápidamente porque cuando habla, cuando expresa sus ideas, cuando trata de trasladar a esas instituciones decisivas las peticiones de los ciudadanos a los que representa, se percibe que esos problemas sociales cotidianos no son para él algo abstracto sino que los conoce de primera mano. Por eso soy una gran defensora de que en los diversos estamentos exista un amplio porcentaje de políticos que provengan de los ámbitos municipales. Es algo que considero imprescindible para su correcto funcionamiento. Por lo demás, reconozco que no puedo ser imparcial en este tema porque me apasiona la labor política de alcaldes y concejales. Yo misma tuve mi primera responsabilidad pública como concejala del Ayuntamiento del Puerto de Santa María de 1983 a 1987, y quedé tan impresionada con la experiencia que acepté entusiasmada la oportunidad que se me brindó tiempo después de ser alcaldesa de Cádiz, cargo que ostento desde 1995. La política local sigue seduciéndome por la posibilidad que te concede de conocer casa a casa, persona a persona, a los vecinos cuyos intereses representas. Debes soportar la tremenda carga emocional de tratar de solucionar sus problemas cotidianos, lo que no siempre es posible, pero junto a esa dulce carga también tienes la posibilidad de plantear proyectos de futuro y verlos crecer y realizarse. Quien no ha vivido la política local igual no la entiende ni la valora como se merece, pero lo cierto es que es una escuela de políticos impagable que te permite tener un compromiso político personal de corazón unido al de las ideas.

Tres proyectos básicos para la ciudad de Cádiz

Cuando me hice cargo de la alcaldía Cádiz era una ciudad adormecida, con muchos problemas: totalmente aislada porque las comunicaciones eran insuficientes; el casco histórico, que es una auténtica joya, estaba en un estado deplorable; la ciudad acumulaba suciedad y desidia institucional, agravadas por la crisis de la industria naval —que ha sido desde siempre nuestro principal motor económico—. Era necesario un impulso decidido para que los empresarios  y los gaditanos siguieran apostando por su ciudad y ésta no decayera. Me empeñé en cambiar el ánimo negativo y el rumbo equivocado de los acontecimientos haciendo multitud de proyectos para que el Ayuntamiento sirviera de motor para la recuperación de Cádiz. Entre esos proyectos destacaré tres que considero de suma importancia: rehabilitar el casco histórico, acabar con el aislamiento de una parte de la ciudad mediante el soterramiento de la vía del tren y construir un segundo puerto sobre la bahía que nos conecte mejor con el resto de municipios que conforman nuestra peculiar área metropolitana.

La “tacita de plata”

El apelativo tradicional con que se conoce a la ciudad de Cádiz hace honor a la verdad. Somos una capital de 140.000 habitantes asentada en una lengua de tierra sobre la bahía, lo que nos obliga a una alta concentración humana en muy poco espacio. Cádiz ocupa tan sólo cinco quilómetros cuadrados, y en realidad la ciudad propiamente dicha abarca dos quilómetros cuadrados y medio, ya que el resto se lo reparten el puerto, los astilleros y el polígono industrial de la zona franca. Rodeados constantemente de agua, sin colindar físicamente con ningún otro término municipal, Cádiz y el resto de poblaciones de la bahía conforman una peculiar área metropolitana de 750.000 habitantes de la que no podemos afirmar que somos su centro porque en realidad nos hallamos geográficamente en uno de sus extremos, y no precisamente el mejor comunicado ni el más beneficiado en infraestructuras industriales. Pero salvando estas dificultades estructurales, Cádiz afronta un futuro esperanzador acorde con su esplendoroso pasado, que a lo largo de los últimos años hemos procurado preservar mediante la rehabilitación de los numerosos monumentos que engloba su diminuto casco antiguo, de apenas medio quilómetros cuadrados, un singular recinto amurallado cuyo carácter coqueto, recogido, abigarrado, seduce a quien lo visita y evoca esa imagen delicada de la “tacita de plata” que queríamos salvaguardar de la ruina que la amenazaba y que hoy vuelve a lucir como se merece. El centro de la ciudad es una auténtica maravilla turística que se puede recorrer y admirar en un simple paseo: la Santa Cueva, sus dos catedrales, el Museo Catedralicio y el provincial, el Baluarte de Candelaria, el Castillo de Santa Catalina y el de San Sebastián, la antigua fábrica de tabacos —hoy Palacio de Congresos—, los innumerables comercios que jalonan sus calles… Con sus 3.000 años de historia ininterrumpida, Cádiz, la “tacita de plata”, es la ciudad más antigua de Occidente, y su Ayuntamiento no puede ni debe dejar caer en el olvido semejante patrimonio.

Construcción de un nuevo puente sobre la bahía de Cádiz

Es prioritario para el desarrollo de la ciudad mejorar sus vías de comunicación y superar la barrera física que supone tener un único acceso a la ciudad por el istmo que nos vincula a tierra firme, acceso que es compartido por trenes y automóviles e impide una comunicación ágil. No se pueden hacer variantes ni circunvalaciones, ni sacar la estación fuera de la ciudad. Es un problema endémico de Cádiz cuya solución parcial ha sido soterrar la vía del tren, lo que además nos ha permitido crear una avenida de casi tres quilómetros y construir más de 5.000 viviendas nuevas. Pero no nos bastará con esto si no dejamos atado con el nuevo Gobierno la continuación del proyecto, iniciado por el ejecutivo anterior, de construcción de un nuevo puente sobre la bahía.

Conexión deficiente con el área metropolitana

En la actualidad estamos, con San Fernando, unidos con el resto de la provincia por el puente Carranza, cuyo tramo central es levadizo y se cierra al tráfico cada vez que pasa un barco —cosa harto frecuente—  y por el Puente Zuazo. Esto contribuye a aumentar la sensación de aislamiento de los gaditanos que se trasladan a trabajar a los numerosos polígonos industriales de las poblaciones vecinas, cuya pujanza procede de la falta de suelo industrial en Cádiz. Con los municipios de la bahía —San Fernando, Puerto Real, Puerto de Santa María, Rota, Chiclana— y otros cercanos a ella —Jerez, Algeciras— formamos un área económica de primer orden. Desde hace tiempo sus alcaldes trabajamos de forma coordinada para gestionar los recursos de la zona, generar empleo y riqueza, y todos convenimos en que resulta crucial para nuestro desarrollo construir un nuevo puente que permita completar el círculo —tangencial más que concéntrico— que conforma nuestra área metropolitana.

Sello de calidad turística por la gestión medioambiental

No resulta fácil organizar la convivencia en cinco quilómetros cuadrados entre una ciudad densamente poblada y la actividad frenética de un astillero y un puerto. A menudo lo que más se resiente es el paisaje urbano, y el medio ambiente queda como víctima propiciatoria de la actividad humana. Por eso para el Ayuntamiento de Cádiz es una prioridad desde hace tiempo cuidar el medio ambiente urbano. Por la inherente escasez de espacio, el gran parque urbano de Cádiz es su playa, de siete quilómetros de extensión, y sobre ella hemos volcado toda nuestra atención, hasta el punto que la Secretaría de Estado de Turismo nos ha concedido el sello de calidad turística por la gestión medioambiental —en España sólo hay seis playas que posean esa distinción—. En Cádiz mantenemos limpias y en perfecto estado la playa y sus aguas, porque sabemos lo que nos jugamos en ello y porque somos conscientes de su alto valor ecológico, social y económico.

Programas de política social

Desde mi llegada a la alcaldía el Ayuntamiento promoví una serie de programas sociales que, según pienso, deberían trascender el ámbito local, pues los considero, por los logros obtenidos, de suma importancia. Por ejemplo, procuramos introducir a todos los niños en la práctica del deporte. Pagamos monitores para que enseñen a nadar a todos los alumnos de Cádiz hasta los siete años, y de esa edad en adelante ampliamos la oferta deportiva a la vela y al atletismo. Otro servicio que presta el Ayuntamiento, del que me siento especialmente orgullosa, es el que atañe a la erradicación de la violencia doméstica. La policía local se encarga de un servicio de alerta telefónica 24 horas al día que le permite gestionar en tiempo récord cualquier alarma que se produzca por malos tratos en la ciudad. Se aplican medidas de choque contra la violencia de género y se avisa con celeridad a los psicólogos especialistas que se desplazan al lugar de los hechos en el mismo coche patrulla para dar la ayuda terapéutica necesaria en cada caso. También gestionamos, aunque no nos corresponde por ley, la búsqueda de un centro de acogida para las mujeres, los niños y los mayores maltratados. Estamos muy quejosos de la política del presidente Chaves, que ignora totalmente a los ayuntamientos.

Denuncia de la política de bienestar social del Gobierno andaluz

El gobierno andaluz no se ha dignado consultar la opinión de ningún Ayuntamiento a la hora de redactar los proyectos, a pesar de que somos nosotros quienes atendemos en primer término a las víctimas de la violencia, quienes poseemos desde hace tiempo programas eficaces para combatir el problema, quienes conocemos de primera mano el verdadero alcance social y familiar del conflicto y quienes hemos propuesto soluciones antes que nadie. Da la impresión de que las políticas de bienestar social de la Junta de Andalucía se realizan sin verdadero ánimo de resolver los problemas, como si se estuvieran utilizando para hacer propaganda barata y demagogia electoral, porque disponiendo de los recursos económicos y de plenas competencias sobre el tema apenas hacen nada, se nos escamotean los recursos financieros a los Ayuntamientos para continuar con nuestros programas sociales —que, mal que bien, funcionan— y al mismo tiempo se nos culpa públicamente de falta de colaboración para implantar los suyos, lo cual es falso. Si la Junta suscribe convenios para construir viviendas de protección oficial, exige que el Ayuntamiento ponga a su disposición suelo edificable gratuito y se haga cargo de la parte más onerosa del proyecto, a pesar de que se le niegan las competencias y las correspondientes compensaciones económicas. Pero por si fuera poco, la principal crítica que debo hacer a la gestión de la Junta es la inaceptable arbitrariedad de sus actuaciones en este campo favoreciendo a unos Ayuntamientos más que a otros según el partido político que gobierne en ellos. Es algo que no ocurre en otras comunidades autónomas, sólo en la nuestra, y lo encuentro vergonzoso. Iré más lejos todavía en esta denuncia: en las capitales de provincia andaluzas donde no gobierna el PSOE se trata de configurar Ayuntamientos paralelos a través de las delegaciones de la Junta, de modo que existen guarderías municipales y de la Junta, centros de día para personas mayores municipales y de la Junta, y así con todos los servicios sociales. Me parece una pérdida de recursos intolerable.

Presenté mi candidatura a la presidencia del Gobierno autónomo

A mi juicio, estas actitudes insolidarias nacen de la larga permanencia en el poder del presidente Manuel Chaves. De sobras son conocidas mi oposición y mi denuncia de la mala gestión del PSOE andaluz en éste y en otros ámbitos. Por eso presenté mi candidatura a la presidencia del Gobierno autónomo en las pasadas elecciones. La voluntad popular en las urnas prefirió continuar con el proyecto socialista, y no tengo nada que objetar al respecto, pero tampoco dejaré de denunciar ciertas actitudes que califico de caciquiles y sectarios por parte de los gobernantes actuales. Algunos miembros del PSOE se han creído que Andalucía, cada pueblo, cada ciudad, es su pequeño cortijo político, donde mandan y ordenan, donde impera el sentimiento de que todo lo que se haga sin el visto bueno del gobierno autónomo va a tener dificultades. La sociedad andaluza tiene demasiadas dependencias todavía, y el PSOE se ha hecho dueño y señor de ellas y las maneja como los hilos de una marioneta, a su antojo.

Andalucía necesita una convergencia interna

De haber ganado las elecciones, no habría caído en el mismo error. Procuraría subsanar de una vez por todas esas arbitrariedades porque soy de la opinión de que el principal objetivo político del gobierno autónomo debe ser incidir en la convergencia interna de Andalucía. En nuestra región existen zonas muy dispares, zonas donde la renta per cápita está desequilibrada respecto a otras, y zonas con un tejido industrial básico muy superior al de otras más desfavorecidas. Sectores económicos clave como el turismo o la agricultura no son capaces de fijar sus beneficios en la tierra que los produce por falta de infraestructuras, así que van a parar a otras áreas de la comunidad u otras regiones del país, lo cual promueve las desigualdades y el caciquismo. Creo que hay que corregir esos desequilibrios internos, y mientras no lo consigamos no podremos colaborar activamente con el resto de España para dejar de ser una rémora en la economía nacional y alcanzar una mayor convergencia con el resto de Europa. Nos merecemos un mayor esfuerzo por parte de nuestro gobierno autónomo, y no dejaré de exigirlo.

Bicentenario de las Cortes constituyentes de Cádiz

Cádiz se está preparando para celebrar por todo lo alto el bicentenario de la Constitución de 1812, promulgada en la ciudad. Es verdad que queda mucho tiempo para esa fecha, pero no queremos llegar al 2012 sin dejar las cosas bien atadas, por eso empezamos ahora a suscribir convenios con el resto de administraciones y hemos formado un Consorcio que ya tiene sus estatutos aprobados. Creemos que el constitucionalismo no se merece una celebración improvisada, sino una celebración sentida e intensa que reafirme sus valores de cara al futuro. Más que un festejo local, el bicentenario debe ser la fiesta de todos los demócratas y de todos los españoles en su conjunto.

La monarquía constitucional cumple un digno papel

En esa alabanza de la sociedad democrática y de los beneficios que las diversas constituciones han aportado a España merecerá ocupar un papel destacado nuestra monarquía constitucional. Su grandeza radica en el imprescindible equilibrio que la Casa Real ha sabido dar al país en los últimos años. Contamos con una institución universalmente respetada que en el pasado tuteló el proceso democrático —consciente de que debía ponerse al frente de la delicada Transición política— y que en el presente sigue ejerciendo esa tutela para que unos y otros sigamos esforzándonos en el camino de la solidaridad entre regiones, de la mutua comprensión de las diferencias que nos enriquecen más que nos separan y, sobre todo, del mantenimiento del espíritu de unidad nacional. Ese equilibrio y esa generosidad que Su Majestad representa nos han conducido al progreso actual.

Esperamos una pronta visita del Rey

Tanto Su Majestad como los diversos miembros de la Familia Real suelen venir por unos motivos u otros a Cádiz. Su presencia en la ciudad es frecuente a raíz de actos o eventos oficiales. Creo que los gaditanos admiran y respetan a nuestros monarcas en justa correspondencia al afecto especial que siempre han mostrado por nuestra ciudad. Por eso decidimos bautizar la nueva avenida de la ciudad con el nombre de Juan Carlos I, y quisimos que acudiera a inaugurarla. Lo que ocurre es que el acto se celebró pocos meses antes de las elecciones municipales, y a mí no me pareció correcto ni oportuno poner a Su Majestad en ese compromiso que algunos podrían haber malinterpretado. Ahora bien, me consta por charlas informales que he mantenido posteriormente que le gustaría visitar la nueva avenida la próxima vez que venga a Cádiz, de manera que los gaditanos la sintamos solemnemente inaugurada.