Testimonios para la historia, S.L. Editora. Avda. Diagonal, 612 6º 4ª y 5ª Barcelona 08021. Télefono: 930 18 16 16 Contacta
Sr. Tomás Marco Morell
TOMÁS MARCO MORELL.
Fotografía cedida por Tomás Marco.

TOMÁS MARCO MORELL. CABOS Y REDES

Obra:

Texto del 21-05-2012

Fabricando redes o pescando con flota propia en ambos hemisferios, el mar ha marcado el destino de esta tenaz saga de empresarios alicantina. Con la tercera generación al timón, hoy su apuesta se basa en la especialización de redes sin nudos para la pesca de atún. La dilatada experiencia de esta familia les permite apreciar que los problemas de competitividad que tiene Europa en relación con Asia se solucionarían poniendo el euro a la par del dólar.

Camino del siglo de historia

Los orígenes de Cabos y Redes, S.A. se remontan al año 1924, cuando mi padre, León Marco Praes, fundara un taller de cordelería y redes de cáñamo en Villajoyosa, Alicante. A pesar de que le fue bien, al acabar la Guerra Civil tuvo que empezar de cero, porque se lo quitaron todo. En 1951, cuando acabé los estudios de bachiller, mi padre nos planteó a mi hermano José y a mí el dilema de entrar en la empresa o continuar estudios en la universidad, dejando claro que en el segundo supuesto cerraría el negocio. Así las cosas, tanto mi hermano como yo decidimos entrar en la empresa. Unos cursos de contabilidad en la Escuela de Comercio de Alicante me proporcionaron los rudimentos para llevar el negocio. Actualmente, cumplidos ya los 78 años, todavía sigo en la fábrica al pie del cañón, codo a codo con mi hija María Dolores Marco Mingot.

A mi padre se le concedió la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo

En 1973, mi padre y sus tres hijos fundamos la empresa Cabos y Redes, S.A., con el fin de comprar en subasta una fábrica de Callosa de Segura que estaba en quiebra y que tenía 400 obreros en plantilla. Aquella compra y los méritos anteriores hicieron que al año siguiente le concedieran a mi padre la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo. Hoy mi padre y mi hermana Dolores ya no están entre nosotros. De aquellos cuatro fundadores solo quedamos mi hermano Pepe y un servidor. También mi cuñado, Pedro Lloret, ya fallecido, ha sido siempre parte importante de la empresa, como un hermano más, porque ya trabajaba con mi padre antes de casarse y entrar en la familia.

En Pesquerías León Marco llegamos a tener en propiedad exclusiva siete barcos de gran tonelaje

A mediados de la década de los 70, cuando mi padre recibió la medalla, teníamos tres empresas: por un lado, una firma de barcos de pesca, Pesquerías León Marco, S.A. Llegamos a tener en propiedad exclusiva siete barcos de gran tonelaje. Todos se llamaban León Marco, con su correspondiente cifra a continuación. Dos de ellos eran factorías que trabajaban en el hemisferio sur (Sudáfrica, las Malvinas, Namibia, Argentina o Uruguay) y cuatro eran bacaladeros que trabajaban en el hemisferio norte (Noruega, Groenlandia o Terranova). Completaba la flota otro bacaladero que se nos quemó en una travesía y se hundió. Mi hermano, que era el que llevaba la flota, se saturó por los continuos contratiempos y dificultades de pescar en cualquier parte, y fuimos reduciendo la flota hasta que cerramos la empresa en el año 2012.

Conservamos en Villajoyosa la primera empresa que creamos

Por aquel entonces, aparte de Cabos y Redes, S.A., en Callosa de Segura, la segunda de nuestras empresas en importancia, conservamos en Villajoyosa la primera empresa que creamos, llamada como mi padre, León Marco Praes. Entre las tres empresas llegamos a tener en nómina a 600 trabajadores en total. Partiendo de la granza de polietileno y nailon que procesamos, obtenemos la fibra, que empleamos para fabricar todo tipo de cuerdas (de amarre, de armar los aparejos…), hilos y redes. Tanto la fábrica de Callosa como la de Villajoyosa se encuentran ubicadas en el casco urbano de las poblaciones, un hecho que siempre nos ha limitado las posibilidades de crecer.

Redes en los siete mares

La mayor parte de nuestros clientes, aunque están por todo el mundo, son españoles, armadores, atuneros o congeladores que tienen sus barcos en el Índico, el Pacífico o el Atlántico. No sé a ciencia cierta a cuántos países llegamos. Prefiero no entrar en detalles y expresar en lenguaje algo novelesco que nuestras redes llegan a los siete mares. Como en España la pesca de arrastre prácticamente ha desaparecido, nos hemos especializado en redes específicas para la pesca de atún.

Única empresa de Europa en fabricar redes sin nudos para la pesca de atún

Elaborar una red de pesca requiere una maquinaria muy especial. Somos la única empresa de Europa que somos capaces de fabricar redes sin nudos para la pesca de atún. Hemos preferido especializarnos en ellas porque el abanico de redes es tan amplio que, si quisiéramos fabricarlas todas, deberíamos tener el triple de plantilla. Es algo que solo se pueden permitir países como China o Vietnam, donde la mano de obra es muy barata. Nosotros preferimos apostar por la calidad antes que por la cantidad. A la hora de fabricar redes estamos sujetos a diferentes normativas legales. Por ejemplo, en el Mediterráneo, la malla para pescar peces de arrastre (salmonete, pescadilla…) debe tener un mínimo de 45 mm de luz.

Del cáñamo a las fibras sintéticas

Antes las redes eran de cáñamo, y se rompían a menudo. Durante una campaña de pesca del bacalao, una pareja de barcos podía llegar a romper 20 aparejos. Hoy en día todas las redes son de nailon, que tiene muchísima resistencia, y un barco suele llevar solo un par. Si hubiéramos continuado con las fibras vegetales, no se hubiera podido jamás abastecer el mercado como se está haciendo.

Las complejidades de la ciencia ecológica

Se dice que las redes de nailon, con su eficacia, están acelerando la esquilmación del mar. Pero me temo que es una forma tendenciosa de verlo, dado que la ecología es una ciencia mucho más compleja que todo eso. Un ejemplo lo ilustrará: cuando apenas había focas, porque las cazaban, pescamos bacalao durante años sin que se diezmara la población de la especie. Ahora que las focas abundan tras años de protección, la población de bacalaos ha caído en picado, porque una foca come al día 40 kilos. Ante esta situación, Noruega ha decidido volver a matar focas, y en poco tiempo el número de bacalaos ha aumentado.

200 millas de aguas territoriales es excesivo

Lo que ha hecho mucho daño a la pesca es la ampliación de las aguas territoriales a 200 millas. ¿Quién puede permitirse pescar a 200 millas de la costa? Una anécdota lo ilustrará mejor: en 1992 nos apresaron el León Marco Siete, uno de nuestros buques factoría, en Argentina, a 199’5 millas de la costa. Por solo media milla de infracción, estuvimos un mes y medio allí batallando legalmente contra las autoridades. Nos costó cien millones de las antiguas pesetas, pagado en dólares moneda al cambio, el rescate del barco, y no recibimos ayuda económica alguna del Estado español. Fue un episodio de mala suerte, porque había bastantes barcos faenando y solo nos cogieron a nosotros. El resto huyeron. Anécdotas aparte, poca gente sabe que hace 30 años España era la tercera potencia mundial en pesca, tras Japón y Rusia. Ahora ya ni siquiera contamos, ha desaparecido toda la flota que teníamos, y es una auténtica pena.

Ponernos a la par del dólar

El Banco Central Europeo debería ponerse a fabricar euros hasta dejar la moneda a la par con el dólar. Estoy convencido de que eso acabaría con la crisis. Nosotros vendemos en euros, mientras que China, Vietnam o Filipinas, nuestra competencia –que es muy potente–, vende en dólares, a un precio un 30% más bajo. Frente a eso, los europeos no podemos competir. Por este motivo se han perdido tantas fábricas, por este motivo la fabricación asiática nos ha comido tanto terreno. En la provincia de Alicante, por poner un caso que conozco de primera mano, ha cerrado todo el mundo que no se haya especializado en algo muy concreto dentro de cualquier sector, ya sea el textil, el del calzado o el juguetero.

Flexibilizar el mercado laboral como convendría

No creo que lleguemos nunca a flexibilizar el mercado laboral como convendría, entre otras razones porque los sindicatos obstaculizarán siempre cualquier intento serio de hacerlo. Para mí, el despido libre sería deseable. En sí mismo, contra lo que suele decirse, no es nada malo. Lo que sí es realmente malo son los malos trabajadores, que influyen en el resto y crean mal ambiente de trabajo. Yo, por ejemplo, jamás utilizaría el despido libre para prescindir de un buen trabajador.

Nunca hemos sido un país rico, ni siquiera durante el boom de la construcción

El endeudamiento público que en la actualidad asfixia nuestro país empezó con los primeros ayuntamientos gobernados por los socialistas, y se ha prolongado durante los 30 años siguientes. Nunca hemos sido un país rico, ni siquiera durante el boom de la construcción; aunque se llegó a recaudar mucho dinero con los permisos de obras, sobre todo en zonas costeras; ese dinero, tal y como entraba en los ayuntamientos salía destinado a proyectos faraónicos, a empresas semipúblicas, y contribuyó a la hipertrofia de la estructura administrativa del Estado.

La inacción es el peor remedio contra la crisis

Los eurobonos me parecen una solución acertada. En realidad, todo lo que se haga para remontar la crisis es bienvenido, sea a la larga acertado o no, porque lo peor es la inacción; precisamente, estamos pagando ahora la inoperancia de los últimos años del Gobierno de Rodríguez Zapatero. En general, personalmente veo el panorama muy negro, no detecto avances, y cada nuevo día que pasa nos trae aún peores noticias. Y no digo que no existan buenas, sino que aquellos que deberían comunicárnoslas no parecen saber hacerlo. Este es, precisamente uno de los déficits del nuevo Gobierno.