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SR. PEDRO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ Alcalde de Huelva desde 1995.

SR. PEDRO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ Alcalde de Huelva desde 1995.

Obra:

Texto del 11/06/04,
Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Huelva

Huelva, cuna de América, ha sido durante años la gran olvidada, siempre al sur de Andalucía, de España y de Europa. Pero el sur también existe, y así lo entiende Pedro Rodríguez González, un alcalde comprometido con su ciudad. Tras dotarla de las infraestructuras esenciales, nos descubre una capital moderna, marinera y universal, abierta hacia todos los continentes. Si el mejor alcalde es el Rey, se comprende que los onubenses hayan coronado a su edil por tercera vez consecutiva.

Javier Arenas me da el primer empujón

Se dice que una cosa es la teoría y otra muy distinta la práctica, sentencia que considero totalmente acertada. Aunque había escrito mucho sobre temas políticos, debido a mi condición de periodista, la verdad es que, antes de entrar en el Consistorio, mis conocimientos prácticos en este ámbito eran poco más o menos nulos. La evolución seguida hacia la carrera política fue realmente sorprendente. Todo empieza en los albores de las elecciones municipales de 1995. Javier Arenas me da el primer empujón y, luego, tras recibir y valorar las ofertas de los dos principales partidos en liza, me decanto por la candidatura como independiente, dentro de la lista del Partido Popular. Contra todo pronóstico, ganamos estos comicios y los dos siguientes, cambiando el rumbo de la historia en el Ayuntamiento, pues Huelva había sido hasta entonces el feudo del Partido Socialista en España. Una vez situado en este contexto, me doy cuenta de que la función municipal conlleva una tarea titánica, sobre todo en una ciudad de tradición socialista, donde se tiene que demostrar permanentemente que se hace una buena gestión. También observo que los ciudadanos, al fin y al cabo, lo que  valoran fundamentalmente es la condición humana y el trabajo de su alcalde, por encima de cualquier procedencia política.

Lo bonito es plantar una semilla, regarla y recoger las flores

Para muchos vecinos, el alcalde es como un padre, y es encantador escuchar cuando declaran que debe concedérsele el máximo tiempo de vida si cumple bien su responsabilidad. Esto es de sentido común, a un padre se le quiere y debemos otorgarle un margen razonable de confianza para que demuestre todo lo que es capaz de hacer por sus hijos. La historia y la vida de las personas pueden medirse en siglos, años e incluso días, pero la vida de un municipio se calcula en décadas. Nosotros estamos aquí haciendo permanentemente planes de todo tipo, y desde que se inician hasta que se realizan transcurre mucho tiempo. Los proyectos, que en una empresa privada se ponen en marcha en pocos meses, aquí tardan años en arrancar. Y lo que ocurre es que la mayoría de las veces se dejan las cosas a medias, cuando lo más bonito de un ayuntamiento es poder plantar una semilla, regarla y recoger las flores.

Huelva es la gran sorpresa

La población de Huelva se sitúa alrededor de los 150.000 habitantes. Esta población se ve incrementada visiblemente por las 220.000 personas que viven en los pueblos de los alrededores, pero que trabajan y realizan un sinfín de gestiones en nuestra ciudad. Se trata pues de un número considerable de personas a las que, desde el Ayuntamiento, hay que tener en cuenta. Al hacerme cargo de la Alcaldía, encontré un plan arrinconado en un cajón, lo rescaté y lo puse en marcha. Con este proyecto, hemos ido llenando todos los vacíos que había en la ciudad, desarrollando y potenciando las infraestructuras urbanísticas, industriales y culturales. Tras ocho años de trabajo, Huelva se ha convertido en una gran sorpresa para el visitante, en una ciudad distinta, con un entorno maravilloso y muy cercana al mar.

El segundo parque empresarial de España

Los municipios se han dedicado en los primeros años de la democracia a realizar las gestiones tradicionales sobre la reglamentación de la basura, la luz, el agua, etc. Pero hay que cambiar la mentalidad. Nosotros somos motores de la economía, inductores del desarrollo, y competimos además con otros ayuntamientos, como si fuéramos empresas. Con el plan general puesto en marcha, se creó una bolsa de suelo, pero había que saber quién era capaz de desarrollar esa zona. Con esta idea en la mente, convencimos al ministerio de Fomento y hemos conseguido que invierta 15.000 millones en la compra de terreno para hacer un gran parque empresarial en la ciudad. Cuando se acaben las obras de urbanización, tendremos suelo industrial en Huelva por una extensión de 2 millones de m2, lo que representa la quinta parte de la superficie de la provincia. Será como una ciudad que albergará en su espacio un palacio de congresos con oficinas de negocios y un hotel. Todas estas acciones apuntalan los cimientos para impulsar el desarrollo de la ciudad y de sus habitantes. En Huelva, hace cincuenta años, nadie podía abrir una fábrica, de ningún producto, simplemente porque no había suelo industrial. Se ha dado un gran paso, pero, junto a la calificación de terrenos, es preciso realizar una tarea de promoción. En este sentido, desde el Ayuntamiento concedemos facilidades para atraer a las empresas que deseen instalarse en nuestro territorio. Esta es una faceta nueva de los municipios, para la cual los concejales y los políticos, deben ser, no solamente magníficos ciudadanos o dirigentes, sino también excelentes vendedores.

En el valor añadido es donde está el negocio

El parque empresarial es decisivo de cara a conseguir que la capital sea el lugar de recepción para la transformación y la comercialización de los productos de la agricultura. Es fundamental para que el valor añadido se quede en la zona y genere puestos de trabajo. Huelva es la primera provincia exportadora de fresas. Contamos con una agricultura moderna y extensiva, gracias a que gozamos de un maravilloso clima, con muchas horas de sol al año y, sobre todo, tenemos lo que falta en muchos sitios: agua. La exportación de fresas produce beneficios y genera puestos de trabajo, pero si  instalamos una fábrica para elaborar mermelada con ellas, el provecho será mucho mayor, ya que podremos dar empleo a una gran parte de nuestra población.

Crear zonas industriales es crear empleo

Los ayuntamientos que, por su dimensión, tengan la capacidad técnica y jurídica suficientes, deberían ser competentes en la gestión del empleo. Sería una medida muy eficaz, puesto que los municipios son las instituciones más próximas al ciudadano. Conocen a la gente por su nombre y apellidos y de verdad saben quiénes son los que necesitan el trabajo, qué tipo de empleo precisan y cuál es la formación más adecuada. Existe infinidad de caminos que conducen a la consecución de un puesto de trabajo. Desbloquear unos terrenos y crear zonas industriales es uno de ellos.

Escaso patrimonio artístico

A pesar de ser milenaria, Huelva es una ciudad con un patrimonio relativamente escaso. A lo largo de su historia ha tenido momentos estelares, pero también ha vivido siglos de estancamiento que han bloqueado su desarrollo artístico. Adquirió gran auge cuando fue centro de la civilización tartesia, vinculada a la producción de minerales; experimentó un importante resurgimiento en la segunda mitad del siglo XIX, cuando los ingleses compraron Riotinto y nuevamente fueron las minas la base del desarrollo de la ciudad; luego vuelve a levantarse con motivo de la implantación de una serie de industrias químicas. Finalmente, el siglo XXI es el de la cuarta revolución, que se va a producir gracias al parque empresarial proyectado, con un desarrollo sostenible.

Siento orgullo de las infraestructuras deportivas

Siento un gran orgullo por los logros alcanzados en el equipamiento deportivo. Hemos creado las infraestructuras deportivas que la ciudad necesitaba y reclamaba: un palacio de deportes, un gran estadio de fútbol, pistas de atletismo, y numerosos polideportivos repartidos por todas las barriadas.

Cualquier barrio tiene un boulevard lleno de flores

Hemos construido una ciudad más moderna, más verde, llena de jardines. Se ha pasado de tener dos parques a tener doce, destacando, sobre todo, un parque natural de treinta hectáreas, en medio de la ciudad. Huelva ahora mismo está bonita, cualquier barrio tiene un boulevard lleno de flores.

Huelva saldrá del olvido gracias a las comunicaciones

Nuestra ciudad ha sido la gran olvidada, en parte a causa de unas comunicaciones deficientes, porque estábamos, en el sentido literal y metafórico de la expresión, al sur del sur de Andalucía, de España y de Europa, pero esto va a cambiar totalmente en una década. Ahora, por la autovía se puede llegar a Portugal en media hora. Huelva tiene como expectativas de futuro inmediato la llegada del tren de alta velocidad, un potencial de futuro para la economía. Quienes están comprando suelo y quieren invertir, ya cuentan con el hecho de que en unos cinco años van a disponer de unas comunicaciones avanzadas. Asimismo, el proyecto para la construcción de un aeropuerto será una realidad que permitirá situar a nuestra capital como un centro de interés turístico con entidad propia.

La barca del turismo leva anclas

Estamos ante el gran fenómeno del despegue turístico en Huelva, debido a la mejora de las comunicaciones, y también gracias a que los operadores turísticos han descubierto las maravillas de la costa onubense. Se han empezado a dar facilidades por parte de los ayuntamientos costeros, para desarrollar el suelo que permanecía inactivo. Se están construyendo de tres a cuatro hoteles anuales. El número de puertos deportivos, desde Isla Canela a Matalascañas, ha aumentado considerablemente, hasta llegar a la decena. Hay ocho campos de golf, que crecen de forma progresiva. Por otro lado, recibimos una gran afluencia de visitantes portugueses que se desplazan con gran comodidad y rapidez por la nueva autovía. Ya no podemos decir que la barca del turismo se quedó varada en la arena de Punta Umbría, ahora leva anclas y parte rumbo a la mar.

Tener Universidad en Huelva es noticia

Hace diez años Huelva y Jaén eran las dos únicas ciudades de Andalucía que no tenían universidad. Desde el Ayuntamiento, éramos conscientes de que, ante este déficit, no debíamos contentarnos con la creación de institutos grandes, sino que era preciso dar el gran salto hacia el futuro y conseguir una Universidad. Llevábamos pues un retraso de unos cinco siglos, y ahora nuestra ciudad ha pasado de la nada a disponer de un gran campus universitario de cuarenta hectáreas, que alberga a unos 15.000 estudiantes. Uno de cada diez habitantes es universitario, y esta es una presencia que se nota. El hecho de que haya Universidad es noticia, y podría ser un buen titular, que podría completarse diciendo que la gran mayoría de los alumnos de la ultima promoción son jóvenes de nuestra localidad. 

La oferta sanitaria es el talón de Aquiles

La asistencia sanitaria en Huelva es uno de los puntos débiles de las prestaciones públicas y esto se refleja en el desagrado y desencanto general que muestra la  población hacia este sector. Hay tres hospitales, uno relativamente moderno, construido hace unos quince años y otros dos muy antiguos. Para paliar esta situación, se necesitaría construir un centro nuevo y mejorar los servicios y las especialidades existentes. Pero esta es una responsabilidad que pertenece a la autonomía. El gobierno autónomo tiene recursos, y es cierto que en veinticinco años de democracia se ha conseguido la universalización de la sanidad y de la educación en Andalucía, pero una vez obtenido esto, se sigue un proceso muy lento para lograr la excelencia del servicio. No es que falte dinero, quizás el fallo haya que buscarlo en una gestión inadecuada del mismo. Por lo tanto, no queda presupuesto para invertir en la sanidad, para conseguir que en Huelva haya especialistas y evitar así que los vecinos tengan que desplazarse hasta Sevilla.

Los ayuntamientos han pagado el coste de las autonomías

El gobierno de Madrid, que hizo la división territorial entre administración central, autonómica y local, ha sido el rey de las autonomías y se ha visto obligado a concederle permanentemente dádivas, porque dependía de ellas. Es cierto que, en nuestra democracia, ha sido fundamental la autonomía y la gobernabilidad del país, pero los que de verdad han pagado este coste, han sido los ayuntamientos. Con la gran paradoja de que a la vez que no nos subían el presupuesto, la gente que ha estado contemplando ese casamiento de conveniencia de las autonomías con el gobierno central, a quien ha acudido, en última instancia, a presentar sus peticiones ha sido a sus representantes municipales. Mientras los políticos estaban ocupados debatiendo en sus despachos las cuestiones de alta política, éramos nosotros, los alcaldes y los concejales, quienes estábamos en la calle escuchando a los vecinos e intentando resolver sus problemas.

Necesitamos competencias y financiación

Si queremos que los ayuntamientos sean verdaderos dinamizadores de la economía y de la sociedad, necesitamos tener las competencias y la financiación necesarias para poder llevar a cabo nuestros proyectos. Lo que no podemos hacer es estar mendigando constantemente y dependiendo de la afinidad política con el gobierno central para poder cubrir las necesidades de nuestros  ciudadanos.

El onubense es un protagonista activo

El onubense no es un observador pasivo del desarrollo de Huelva, sino que es un protagonista activo, que participa en el diseño de la política urbanística y social de su entorno. El Ayuntamiento ha firmado con la presidenta de la Federación de las Asociaciones de Vecinos, un convenio a cuatro años, que contempla las inversiones en obras. Esto significa que todos las trabajos que se van a realizar en Huelva en los barrios, no los haremos porque así lo hayamos decidido nosotros, se llevarán a cabo porque durante un año entero hemos estado  conversando con los vecinos, negociando y acordando las prioridades del proyecto. Es una labor conjunta, favorecida por la proximidad, y esto no puede hacerse en ninguna autonomía ni en cualquier otra administración superior, fuera del ámbito municipal.  

El  Rey, principal valedor de la democracia

La decisión de aceptar que Juan Carlos I fuera un rey que reinara pero que no gobernara, ha sido una de las decisiones más grandes que puedan tomarse en la historia de España.  Al final, el Rey, que alguien dijo que podía ser Juan Carlos el Breve, se ha revelado como una pieza crucial en la democracia y además ha sido su principal valedor. Si la transición española ha sido pacífica, si tenemos una Constitución consensuada, es gracias a la voluntad de todos, pero fundamentalmente porque ha habido un Rey que ha ayudado a que se produzca la reconciliación entre los españoles. Cualquier otra opción nos habría salido más cara, desde el punto de vista económico y político. La intervención del Monarca en el golpe del 23-F es fundamental. Gracias a su comportamiento, los españoles le han dado a la Corona la legitimidad social y popular de la que gozan. Juan Carlos ha estado en Huelva día y medio con nosotros y he tenido la oportunidad de ver en él al mejor de los alcaldes. Es un hombre seductor, una persona con madera de líder. Su sucesor, el príncipe Felipe, tiene que madurar, potenciar su carisma y ganarse la simpatía de los ciudadanos, para que cuando llegue el momento oportuno, los españoles tengamos una imagen lo suficientemente positiva de su persona como para que volvamos a hacer la misma reflexión que hicimos en 1977.