Volumen 15. Biografías relevantes de nuestros empresarios 2023-2024 – Tomo 4

Josep Albajés Brugera y Sergi Albajés Casanovas – Proseñal, S.L.

Barcelona

1948 y 1986

Fundador y director general de Proseñal, S.L.

Expresidente de Afasemetra (Asociación de Fabricantes de Señales Metálicas de Tráfico)

y

Apoderado y CEO de Proseñal, S.L.

 

28-03-2024

 

Los productos que desarrolla esta compañía nos rodean por todas partes. La mayoría de municipios cuentan con sus soluciones de tráfico, que van desde las señales verticales hasta las luminosas o el innovador paso de peatones inteligente que han desarrollado. Ha edificado su empresa sobre la base de la humildad; una virtud adquirida a base de experiencia y que le ha permitido constatar que aparecer peripuesto a lomos de un caballo no está exento de los peajes que reclama el cuidado del animal.

 

Mi madre se empeñaba en estirarme las mejillas antes de salir a la calle para que mi rostro exhibiera el aspecto más radiante
Desde la primera infancia parecía que estaba predestinado a llamar la atención con intenciones comunicativas. Todavía no podía ni sospechar que la señalética se convertiría en mi eje profesional cuando mi madre, Ramona (a pesar de que la mayoría de sus allegados la llamaban Monchi), se empeñaba en estirarme las mejillas antes de salir a la calle para que mi rostro exhibiera el aspecto más radiante. Ese constituye mi primer recuerdo vital, cuando, con apenas tres años, ella se empeñaba en propinarme esos pellizcos, ahorrando cualquier delicadeza, con el objetivo de aparecer orgullosa de su hijo en la vía pública. Residíamos en aquella época en el barcelonés barrio del Poble-sec, donde nuestra familia había demostrado su talante industrial como fabricante, ya en 1888 (año de la primera de las Exposiciones Universales que acogió la ciudad), de manómetros de presión o instrumentos que se utilizaban para calibrar los niveles de vapor en los barcos. Esa compañía, que se identificaba con nuestro nombre familiar, Albajés, se hallaba situada en el Paral·lel. Nuestros ancestros habían viajado a Bolivia, un par de siglos atrás, con el propósito de hacer fortuna. Tras su estancia en Sudamérica, al regresar decidieron instalarse en esa zona de la capital catalana, donde mi abuelo puso en marcha una planta de producción de golosinas. Él fue quien ideó los célebres Darling, unos caramelos blandos que, en ocasiones, se adherían engorrosamente en los dientes pero que, en aquella época, eran muy apreciados y adquirieron una gran popularidad.

Heredero del espíritu empresarial, nuestro padre puso en marcha un taller que permitía levantar un hogar
De aquellos primeros años en el Poble-sec recuerdo acudir con mi madre a comprar chocolate a la vaquería, pues a mediados del siglo pasado en Barcelona todavía existían esos establecimientos, donde servían leche fresca acabada de ordeñar de las vacas que había en el establo trasero. Eran tiempos felices, o cuando menos así se conservan en mi memoria, en los que los fines de semana nuestro padre nos trasladaba a Badalona con un maravilloso descapotable: un Adler que llamaba la atención, pues por aquel entonces no todas las familias gozaban de coche particular y ese modelo presentaba un diseño muy atractivo. Nuestro padre, Mariano, había heredado ese espíritu empresario y había puesto en marcha un taller que permitía levantar un hogar en el que, además de nuestro abuelo, convivíamos cuatro hermanos: Carlos, Robert, Marta y yo. La condición de familia numerosa resultaba muy común por aquel entonces. También mi esposa experimentó esa coyuntura, pues mis suegros tuvieron que criar a cinco hijos: Josep, Àngels, Mercè, Montse y Pilar, mi cónyuge. Es muy distinto el contexto social en el que estamos inmersos. El propio capítulo escolar que me correspondió vivir difícilmente sería extrapolable a la actualidad, pues en la década de los cincuenta me desplazaba en autobús desde mi barrio hasta la plaza Sanllehy, en el Guinardó, para crecer, académicamente, en las Escoles Laietània, una institución educativa de corte laico, republicano y catalanista. Era un colegio avanzado a su tiempo, con aulas que presentaban una cifra reducida de alumnos, lo cual propiciaba un ambiente muy familiar y de cercanía.

 

Adquirir conocimientos nunca lo he asimilado a una imposición, sino a un privilegio
El carácter mixto de la escuela también resultaba un elemento atípico en plena etapa franquista. A nuestra inocencia infantil le siguió el interés que, a partir de los doce o trece años, empezaron a despertarnos las niñas que convivían en el centro. Fueron unos años muy felices, en los que amasé grandes y sanas amistades y en los que fui superando los cursos con mayor o menor holgura. Recuerdo que la danza o la música formaban parte de los contenidos impartidos, lo cual no solía ser muy común por aquel entonces en otras escuelas. Aunque nuestros padres no se mostraban excesivamente rigurosos con el expediente académico, sí nos regañaban si no conseguíamos aprobar las asignaturas. En cambio, si exhibían persistencia a la hora de subrayarnos que teníamos que cursar carrera universitaria. En mi caso, acabaría matriculándome en Ingeniería, en la Escola Industrial. Ahí disfruté del aprendizaje del mismo modo que había gozado en mi etapa escolar, pues adquirir conocimientos nunca lo he asimilado a una imposición, sino a un privilegio. Igualmente, encajaba de buen grado las propuestas de mi padre para acudir, en verano, a ayudarle en su taller. Él, en quien hallé a la figura que mayor influencia ejerció en mí, había aprovechado la popularización de las bombonas de butano para fabricar soldadores y otros accesorios que funcionaban con ese combustible. Por aquel entonces, yo visualizaba la posibilidad de orientar mi trayectoria profesional hacia la empresa familiar. Antes, no obstante, debería hacer frente a otro compromiso, esta vez ineludible: el servicio militar. Opté por las milicias, lo cual me permitía, por una parte, evitar la interrupción de los estudios y, por otra, gozar de cierta graduación. Alcancé la condición de sargento y estuve a las puertas de llegar a alférez. Guardo buen recuerdo de esa etapa militar, en la que impartía instrucción a los soldados y en la que organizábamos juergas inolvidables en la residencia de oficiales, donde mis compañeros andaluces solían exhibir mayor propensión a la diversión y el desenfreno que los catalanes, quienes nos hemos solido caracterizar por un talante más comedido.

 

Un industrial italiano que se cruzó en mi camino cambió mi trayectoria profesional y se convirtió en clave en mi desembarco y crecimiento en el sector viario
Ejercer como sargento, con veintitrés años, me sirvió para adquirir ciertas habilidades en la dirección de equipos, a pesar de que en una empresa la organización no obedece a los mismos estándares y tanto los criterios como la metodología utilizada son distintos. Por otra parte, a principios de los setenta las diez mil pesetas que cobraba como suboficial constituían todo un capital para un joven que no había contraído, todavía, compromisos familiares. Una vez superado el servicio militar, y tras finalizar los estudios, a pesar de que mantenía en mente incorporarme al taller paterno, un italiano que se cruzó en mi camino propició un cambio de rumbo. Veraneábamos en Caldes d’Estrac, en el hotel Clipper, y en ese establecimiento trabé relación con un industrial de alto porte y elegancia que me invitó a sumarme a su compañía. Casi sin darme cuenta, me incorporé a Autopistas, la compañía que impulsó las primeras vías rápidas de nuestro país, en concreto la que enlazaba Barcelona con Mataró. Ese hombre se convirtió en una suerte de hermano mayor para mí, toda vez que, a su lado, adquirí un profundo conocimiento sobre el sector viario que, posteriormente, se convertiría en clave para mi crecimiento profesional. Era una persona, sin embargo, con dos caras, pues su seriedad y capacidad en el terreno laboral contrastaban con un estilo de vida un tanto desordenado, poco habitual en nuestro entorno, y la falta de rigor en lo que a la contabilidad se refiere.

 

Fundar mi propia empresa fue como empezar de cero, ya que los clientes desestimaban contratar nuestros servicios y preferían apostar por el caballo ganador
Ese empresario italiano me propuso abandonar Autopistas para crear nuestra propia compañía. Seducido por su magnetismo, accedí a ello y, de este modo, fundamos la primera firma española en señalética, en la que yo tenía una participación del treinta por ciento. Nunca pude arrepentirme de esa aventura, pues en la década de los ochenta conseguimos un fulgurante crecimiento que nos llevó a una facturación en torno a los dos mil quinientos millones de pesetas. Sin embargo, debido a la vida de excesos por la que tenía inclinación mi socio, decidí separarme de él para trazar mi propio camino. Habíamos resistido quince años en ese proyecto común y confiaba en que Proseñal, la empresa que convine en fundar a principios de 1991, podría aprovechar tanto el know how adquirido como la confianza tejida con los clientes. Sin embargo, esa experiencia fue como empezar de cero, ya que esos profesionales, incluso algunos con los que mantenía cierta amistad, desestimaban contratar nuestros servicios y preferían apostar por el caballo ganador, acudiendo a mi antigua compañía. Por fortuna, conté con el apoyo de mi esposa, Pilar, quien siempre se ha revelado como la mejor aliada posible, tanto para el control de ingresos y gastos como para cuidar la relación con nuestros interlocutores, haciendo gala de una extraordinaria empatía, sin su ayuda y dedicación no hubiera sido posible llegar a todo lo conseguido, tanto profesional como familiarmente. En la actualidad Proseñal S.L.U. está inmersa en un grupo de empresas (holding) dedicadas a varios sectores cuyos administradores somos Pilar y yo.

 

Mi padre me hizo asimilar que el stock constituye un capital inmovilizado y, por tanto, entraña un riesgo
Nuestra compañía desarrolla, diseña, fabrica e instala equipamiento y señalización para las vías públicas, además de prestar el correspondiente servicio de conservación y mantenimiento. Ponemos a disposición del mercado todo tipo de señales de tráfico, sistemas de cartelería, paneles, marquesinas, monolitos, soportes publicitarios e, incluso, semáforos. El noventa por ciento de nuestra clientela la constituyen organismos oficiales, como ayuntamientos, ministerios, aeropuertos, autonomías, puertos, AENA… El modelo de negocio ha experimentado una profunda transformación, pues si antes recurríamos a las adjudicaciones, en la actualidad todas las contrataciones se rigen por los concursos públicos, donde hay que circunscribirse de manera estricta a las especificidades técnicas. De este modo, de poco sirve la relación que pueda establecerse con unos determinados profesionales, porque hay que acudir al conducto reglamentario, con sus virtudes y sus defectos. Solemos presentarnos a entre doscientos y trescientos concursos cada año, logrando salir airosos entre el diez y el quince por ciento de los casos. No disponemos de stock, sino que nuestra producción suele realizarse bajo pedido. Fue mi padre quien me hizo asimilar que el stock constituye un capital inmovilizado y, por tanto, entraña un riesgo. Sí, en cambio, contamos con existencias en lo que a material para la fabricación se refiere.

 

Desarrollamos pasos de peatones inteligentes que contribuyen a evitar accidentes
Estamos ultimando la edición de un catálogo de trescientas páginas en el que presentamos las distintas soluciones en señalética. Uno de los recursos más innovadores consiste en los pasos de peatones inteligentes que hemos desarrollado. Se trata de un sistema dotado de unos sensores que, al detectar la presencia de alguien que cruza la calle, activa unos dispositivos lumínicos en la calzada que alertan de esa circunstancia al conductor de cualquier eventual vehículo que se acerque y pueda, de este modo, reducir la velocidad y evitar un accidente. Hemos instalado este tipo de equipamiento en Mislata, en Altea, en Benidorm, en Málaga, en el aeropuerto de esta ciudad y, en breve, lo haremos también en Lloret de Mar. Es un recurso que, hasta ahora, no ha conseguido mayor expansión por falta de conocimiento, ya que, cuando los responsables políticos lo descubren, convienen que se trata de una interesante medida de seguridad y deciden implantarla en su municipio. La evolución adquirida en estos últimos años no se había visto en décadas, pues la innovación se acelera y las soluciones que se ofrecen son cada vez más sofisticadas. Bien es verdad que el tráfico también ha asistido a una gran transformación, tanto por el volumen acumulado de vehículos, como por la distinta tipología de sistemas utilizados por los ciudadanos y por las políticas que se aplican en las ciudades en lo que a movilidad se refiere. Las decisiones adoptadas en Barcelona en materia de urbanismo en estos últimos mandatos siembran ciertas dudas. Resulta difícilmente comprensible que se habiliten carriles bici de doble sentido en calles con una única dirección, a riesgo de que los peatones, al ir a cruzar la calle, puedan ser atropellados por no mirar a ambos lados, como le ocurrió fatalmente a la malograda expresidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals. Tampoco considero acertadas algunas reducciones de carriles en las calles del Eixample, como por ejemplo en Provença, donde se ha pasado de cuatro a una única vía, lo que, en caso de detención de un vehículo de emergencia, o de obstrucción por una avería, el tráfico queda completamente interrumpido. Asimismo, nos estamos especializando en sistemas electrónicos de control y circulación de vehículos, sin olvidar la información en las ciudades y los peatones.

 

Los políticos se han apoderado de las decisiones técnicas en detrimento de los especialistas, que aportaban soluciones más prácticas y eficientes
Detecto que, en los últimos tiempos, la sociedad civil y las empresas de ingeniería hemos sido desplazados por los responsables políticos en lo que a diseño urbanístico y adopción de soluciones se refiere. El asesoramiento que, como expertos, podemos ofrecer ha quedado absolutamente relegado y todas las decisiones están supeditadas a lo que dictaminen quienes ostentan cargos públicos. Antes, los técnicos municipales gozaban de cierto respeto y podían proponer habilitar un determinado equipamiento o sugerir cierta actuación en un enclave. En la actualidad, conscientes de las limitaciones impuestas por quienes ocupan responsabilidades oficiales, han renunciado a esa labor como consejeros y han perdido el espíritu innovador, decepcionados ante las constantes objeciones halladas ante las propuestas lanzadas. Los políticos se han apoderado de las decisiones técnicas en detrimento de los especialistas, que antes ejercían ese rol y aportaban soluciones más
prácticas y eficientes. Resulta decepcionante este escenario, pues a menudo son personas que demuestran sus carencias. Muy distinto es el panorama hallado en pequeñas poblaciones, cuyos alcaldes y concejales suelen ser personas entregadas a su municipio y que, tras haber estado por la mañana trabajando en el campo o en una pequeña tienda, invierten las tardes intentando mejorar su entorno. Es gente involucrada, que trabaja codo con codo con los técnicos. Por fortuna, también existen excepciones en algunas ciudades, como el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quien ha logrado una profunda transformación de esa capital andaluza, abriéndola al mar con un plan urbanístico muy atractivo y erigiéndola en una ciudad emergente en Europa.

 

Una reducción de carriles en una autopista no la puede realizar quien no disponga de una mínima formación ni se puede efectuar con un par de conos
Somos una empresa que realiza partidas pequeñas de muy diversas referencias, a diferencia de las firmas especializadas en unos pocos productos, lo cual entraña un riesgo porque, en el momento en el que cae la demanda de esa solución, el futuro deviene comprometido. Otra de las bazas que nos ha permitido sobrevivir se halla en la innovación y la inquietud por lanzar nuevos desarrollos. Todo ello es fruto de contar con un equipo humano muy comprometido, pues somos muy selectivos a la hora de escoger a nuestros profesionales; al igual que nos mostramos muy cuidadosos con el personal, cuidándoles y dedicándoles un trato familiar. No resulta extraño que muchos de nuestros colaboradores lleven formando parte de nuestra compañía desde hace más de veinte años; incluso treinta. El perfil habitual de la plantilla acostumbra a ser el de técnico especialista. A su llegada a la empresa, suelen requerir formación, por lo que los situamos a cargo de los responsables de equipo, para que puedan ir adquiriendo el correspondiente aprendizaje, que se obtiene, sobre todo, a base de práctica. Algunas de nuestras labores requieren una especial atención y un profundo conocimiento, pues de ellas depende la seguridad vial. Una reducción de carriles en una autopista no la puede realizar quien no disponga de una mínima formación ni se puede efectuar con un par de conos, sino que reclama una correcta planificación y una serie de elementos que informen a los conductores de esa circunstancia, que les permita anticiparse a la misma e ir reduciendo paulatinamente la velocidad a fin de evitar un hipotético accidente. Del mismo modo, si se requiere una regulación del tráfico en una carretera en la que se está procediendo a una actuación, es preciso una completa coordinación para dar paso alternativo a cada sentido, apoyándonos en walkie-talkies o sistemas semafóricos. La policía no suele asumir este tipo de tareas y la responsabilidad recae exclusivamente en nosotros.

 

Somos un país que no exhibe el talante y la capacidad necesaria para desarrollar proyectos consistentes
No resulta fácil encontrar operarios para las tareas que tenemos que efectuar en el exterior. Antes existía mayor implicación en esas labores y no importaba la meteorología. En la actualidad, poca gente se muestra dispuesta a trabajar cuando las temperaturas superan los 30ºC, algo cada vez más común con el cambio climático. Como también presentan reticencias ante la lluvia, el viento o si el termómetro se sitúa bajo cero. Nuestra empresa no puede asumir los costes que supondría tener a nuestros equipos inactivos. En la actualidad contamos con un centenar de profesionales en nuestra plantilla, si bien habíamos llegado a sumar doscientos treinta. Hemos optado por optimizar los recursos humanos, un proceso que se inició a partir de la crisis de 2008, que sucedió al periodo de mayor expansión, iniciado en 2005. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, intentó mantener la actividad fomentando la obra pública, en una decisión que supuso malbaratar parcialmente recursos, pues no tenía sentido que se construyeran piscinas olímpicas en poblaciones modestas o aeropuertos en ciudades donde no existía demanda. Algo similar percibo que está ocurriendo con los fondos Next Generation, que están propiciando que muchos ayuntamientos decidan realizan inversiones en su municipio, incorporando equipamientos que no estaban contemplados, con el único pretexto de no perder una subvención. Al mismo tiempo, se pierden muchas oportunidades porque no hemos sido capaces de desarrollar proyectos consistentes. Somos un país con un rico patrimonio arquitectónico y con cascos antiguos que deberían ser rehabilitados y, sin embargo, no exhibimos el talante necesario para llevarlo a cabo. Ponemos obstáculos a la ampliación del aeropuerto del Prat, vetamos la llegada de cruceros al Port de Barcelona y tenemos la B40 a medio construir, mientras comprobamos cómo Madrid sigue despegando con una estructura de cinturones que permiten rodear cómodamente la capital y que nada tiene que ver con nuestra Ronda Litoral, con dos ridículos carriles, cuando incorporar un carril adicional no es proporcional económicamente, sino que supone un incremento inferior al quince por ciento.

 

Sergi: El entorno colaborativo de nuestra empresa propicia que cada idea sea valorada y cada contribución, reconocida
Hablar sobre Proseñal no es solo conversar sobre una empresa que ha sido un referente en el ámbito de la seguridad vial y la conservación de carreteras desde su fundación en 1991, sino que también ha forjado una comunidad sólida y unida en torno a estos importantes objetivos. Tenemos un equipo humano que, con su dedicación, pasión y compromiso, han escrito la historia de éxito de nuestra empresa. Nuestros profesionales son el alma y el motor de la organización, y es un orgullo comprobar que ésta se ha convertido en una gran familia. Creemos firmemente que el bienestar y la satisfacción de nuestros empleados son fundamentales para nuestro éxito. Hemos fomentado una cultura de respeto, apoyo y reconocimiento, donde cada miembro se siente identificado con nuestra misión. Este vínculo de pertenencia nos impulsa a superarnos día a día, buscando no solo alcanzar nuestras metas, sino también contribuir al bienestar de la comunidad en la que operamos. La innovación que caracteriza a nuestras soluciones y servicios es el resultado directo de este ambiente colaborativo y de apoyo, donde cada idea es valorada y cada contribución es reconocida. Mirando hacia el futuro, Proseñal se mantiene firme en su compromiso de liderar el camino en seguridad vial y conservación de carreteras, impulsados siempre por nuestro equipo, nuestra familia. Estamos explorando nuevas tecnologías y enfoques con el mismo espíritu de colaboración y excelencia que nos ha caracterizado desde nuestros inicios. Junto a nuestro equipo, quiero acordarme y agradecer también a nuestros clientes, proveedores, socios y a la comunidad en general, por su confianza y apoyo continuo. Juntos, seguimos construyendo un futuro más seguro y sostenible para todos en nuestras carreteras.

 

Para mí constituyen un orgullo los logros alcanzados, en especial porque somos una empresa absolutamente familiar
Me siento muy honrado por haber recibido la medalla de la Asociación Española de la Carretera, dada la credibilidad y prestigio de que goza esta entidad sin ánimo de lucro en el entorno de las estructuras viarias y que quiso reconocer nuestra dilatada trayectoria en este sector. Asimismo, tuve el honor de presidir, entre 2013 y 2017, Afasemetra, acrónimo de la Asociación de Fabricantes de Señales Metálicas de Tráfico y que este año cumple cuatro décadas defendiendo los intereses de una decena de compañías de las que formamos parte de su seno. Nuestra empresa, que cuenta con una planta de diez mil metros cuadrados en Santa Perpètua de Mogoda, es la líder en Catalunya y una de las principales de España; dispone de una buena rentabilidad y ostenta una mayor proyección pública. Para mí constituye un orgullo haber alcanzado estos logros, en especial porque somos una empresa absolutamente familiar. En ella, además de Pilar, también trabaja nuestro hijo, Sergi, quien atesora una muy sólida formación. Cuenta con la carrera de Derecho, cursada en la Universitat de Barcelona, y con la de Económicas, en la Pompeu Fabra, además de haber estudiado un MBA en ESADE y un máster en la Università Bocconi de Milán. Inició su carrera laboral en el despacho Cuatrecasas, en calidad de abogado, si bien muy pronto se dio cuenta de su alma empresarial y decidió aceptar una propuesta de Indra. Hace seis años se incorporó a Proseñal, perfilándose como el relevo ideal para la compañía, pues observa la misma actitud inquieta y despierta que reclama una firma como la nuestra y exhibe óptimas habilidades directivas y de gestión.

 

La gente te ve peripuesto a lomos del caballo, olvidando que el cuidado del animal te mantiene en contacto con el estiércol
Me siento muy orgulloso tanto de mi esposa como de mi hijo. En Pilar encuentro un perfecto equilibrio personal, a pesar de que ella es diez años más joven. Compartimos más de cuatro décadas de armonioso matrimonio, a las que hay que sumar los más de treinta años trabajando juntos. Ella constituye el motor de la empresa y se ha erigido en mi mejor socio profesional. Mi primera aventura empresarial me sirvió para aprender que solo puedes asociarte con quienes coincides en cuanto a perspectiva en la vida. Ella exhibe la misma humildad que considero hay que cultivar, además de mostrar un estricto control financiero y de los flujos de caja, lo cual contrasta con las prácticas en las que a menudo incurría mi antiguo partner italiano, al cual recuerdo siempre con mucho cariño. Hemos trabajado muy duro para levantar esta empresa, con jornadas extensísimas y acudiendo cada sábado por la mañana al despacho. En ocasiones, la gente te ve peripuesto a lomos del caballo, olvidando que el cuidado del animal te mantiene en contacto con el estiércol. Son muchos los esfuerzos invisibles que hay que asumir cuando lideras una empresa. Disponemos, además, de algunas firmas auxiliares en varios sectores. Se da la circunstancia de que mi hijo hace un par de años se unió a una estupenda mujer y ahora, en junio de 2024, ellos nos han convertido en abuelos de una niña que se llama como su madre, Anna. Abordamos esta etapa con suma ilusión, pues la llegada de la pequeña contribuirá a aportar mayor alegría a nuestro hogar. Ignoro si ese acontecimiento acelerará mi retirada profesional definitiva. De momento, me siento con fuerzas para continuar guiando la compañía, con la colaboración de mi esposa y de mi hijo. Prueba de esa vitalidad es que sigo viajando con frecuencia, ya sea por vía aérea o en coche, pues soy capaz de recorrer un millar de kilómetros sin dormir. Eso sí: gracias a la seguridad que presentan las carreteras, a lo cual hemos contribuido decisivamente.