Volumen 15. Biografías relevantes de nuestros empresarios 2023-2024 – Tomo 4

Miquel Argelich Berenguer – Tecnotramit Gestión S.L.

Barcelona

1959

Fundador y Presidente de Tecnotramit Gestión S.L.

 

22-09-2023

 

El Sr. Argelich ha edificado su trayectoria profesional sobre las relaciones personales. Heredero de la generosidad y el altruismo inculcados por su padre y su madre, invirtió esfuerzo para formarse y forjarse su propio futuro. En la actualidad, lidera una organización integrada por un millar de personas que presta un importante servicio auxiliar a los sectores financiero e inmobiliario. Subraya que las compañías con modelos convencionales aportan beneficio real a la sociedad

 

En casa fui testigo del derroche de esfuerzo y sacrificio por parte de nuestros padres, Celio y Vicenta
Me enorgullece enormemente referirme a mis orígenes humildes, en un modesto hogar de Barcelona que se caracterizaba por la sólida unión familiar. Tanto mi hermano pequeño, Toni, como yo mismo fuimos testigos del derroche de esfuerzo y sacrificio por parte de nuestros padres, Celio y Vicenta, cuya principal misión residía en superar las adversidades y ofrecernos la mejor calidad de vida dentro de sus escasas posibilidades. Visualizo esta tesis con la bicicleta que me encontré un día de Reyes y que colmó mis ilusiones infantiles. Pese a mi corta edad, sabía de las estrecheces que nos rodeaban y que, si aquel capricho había entrado en casa, era a costa de muchas renuncias por parte de mis progenitores, quienes en esa señalada fecha de enero nunca escatimaron recursos. La armoniosa comunión familiar propició que esa primera etapa transcurriera en un ambiente de felicidad. A ello contribuyó decisivamente el talante de nuestros padres; en especial, de Celio, un hombre afable y generoso donde los hubiera, entregado a quienes le rodeábamos, tanto en nuestro hogar como en el entorno social. Mecánico de profesión, invertía muchas horas en el taller, consciente de que la economía doméstica dependía básicamente de sus ingresos, a pesar de que mi madre, dedicada al cuidado del hogar, realizaba tareas en domicilios y, también esporádicamente, pintaba muñecos en casa. A menudo acudo al cementerio de Les Corts para «hablar» con mi padre, en un ejercicio que me aporta consuelo ante la pérdida de un hombre que, a su bondad, unía un trato agradable y una gran simpatía. Aunque he alcanzado importantes metas, siempre he sabido que no le llegaré a la altura de la suela de su zapato.

 

El renombre y prestigio que pueda atesorar cualquier empresa es fruto de la atención que dispensan todos y cada uno sus integrantes
La bondad constituye la mejor virtud en el ámbito profesional. Más allá de albergar una determinada formación para asumir ciertas responsabilidades, una buena persona se revela como la mejor garantía de éxito para una empresa. Y es que, por mucho que alguien pueda esgrimir ser un excelente profesional y exhibir un sólido currículum, si no tiene inclinación a observar buen trato con quienes le rodean, difícilmente aportará valor a la organización. En cambio, aquellas personas dispuestas a entregarse y que muestran una actitud positiva siempre están a tiempo de adquirir los conocimientos de que adolecen. Las empresas las forman las personas; de hecho, el renombre y prestigio que pueda atesorar cualquier entidad es fruto de la atención que dispensan todos y cada uno de los integrantes de la misma, de ahí la importancia de prestar especial cuidado a la centralita telefónica y a la recepción, que suelen constituir los primeros puntos de contacto de todo cliente con la compañía. Emplazo a cualquiera a que acuda diez minutos a nuestras oficinas para que, una vez en recepción, compruebe el afable trato ofrecido por el personal allí destinado o la auditoría de calidad que realizamos, donde nuestros clientes nos premiaron con una nota mayor por encima de la media del sector. Ese es un perfecto indicativo del excelente ambiente que se respira en nuestra entidad, lo cual repercute, obviamente, en el servicio ofrecido a nuestros clientes.

 

Dedico mucho tiempo a hablar con las personas, a interesarme por su situación personal, por su familia, sus problemas, sus inquietudes
Saber rodearse de un buen equipo es muy importante. Uno de los factores para conseguirlo reside en ofrecer una retribución lo más generosa posible. Pero existen complementos gratuitos que logran un enorme impacto en esos colaboradores y que acaban siendo incluso más valorados que la propia compensación económica. Esa es una de las lecciones que aprendí de mi padre, quien siempre exhibió una gran capacidad para relacionarse con las personas. Dedico mucho tiempo a hablar con ellas, a interesarme por su situación personal, por su familia, sus problemas, sus inquietudes… En nuestra compañía mostramos especial empatía con nuestro equipo y, si alguno de sus miembros atraviesa una situación complicada, como una enfermedad inesperada o una contingencia económica adversa porque su pareja se ha quedado sin trabajo y se exponen a perder la vivienda, la prestamos la ayuda a nuestro alcance. Es un aspecto que actúa positivamente no solo en la persona afectada, sino en el resto del colectivo, al constatar que forma parte de una organización humana, sensible ante los eventuales problemas que pueden surgir y que actúa intentando mitigarlos. Me llena de orgullo que algún cliente me haya confesado que nunca ha visto una empresa que trate tan bien a sus empleados. Aunque la ley establece que, a partir de un determinado volumen de trabajadores, es obligatorio reservar unas plazas para personal con distintas discapacidades, este es un capítulo que siempre hemos practicado por la propia filosofía corporativa, convencidos de que hay que ayudar a estos perfiles y que, además, funcionan y aportan valor, por lo que gozan del mismo respeto y reconocimiento que el resto.

 

Embadurnarme de grasa, limpiando máquinas en los talleres de El Correo Catalán, resultó muy ejemplarizante
Mi madre también exhibió una gran bondad, además de revelarse como una excelente cocinera, capaz de obrar auténticos milagros. Si le avisaba que acudía a casa con cinco amigos, en un tiempo récord conseguía preparar un plato exquisito con los escasos recursos que podía hallar en la nevera. Supo llevar las riendas domésticas y educarnos para que creciéramos de manera sana y formándonos como hombres de bien. La capacidad de sacrificio que ella también exhibía para gestionar el presupuesto del hogar me hizo adquirir conciencia de la necesidad de contribuir a la economía familiar ya en mi adolescencia, lo que me llevó, a los quince años, a emplearme en los talleres de El Correo Catalán. Por aquel entonces, cursaba Bachillerato y, por la tarde, al finalizar las clases, acudía a limpiar la maquinaria de ese rotativo barcelonés. El ejercicio de embadurnarme de grasa, a causa de usar un trapo que impregnaba con gasolina, resultó muy ejemplarizante para un joven como yo, además de identificar estas acciones con la cultura del esfuerzo gracias a los valores asimilados en casa. Por ello, creo que sería necesario que la juventud de hoy se foguease en algunas tareas mientras estudia, tomando así contacto con la realidad, conociendo el entorno empresarial desde la base y asumiendo ciertas rutinas asociadas al mundo laboral, como el compromiso de cumplir un horario o la adquisición de ciertas responsabilidades. Para mí fue muy gratificante poder entregar a mis padres ese sobre marrón con las quinientas pesetas de mi primer sueldo.

 

No quise esperar al lunes para responder a un anuncio de empleo y acudí a la empresa el mismo sábado
Mi inquietud por mejorar profesionalmente mientras seguía estudiando me llevaba a consultar con frecuencia los anuncios de Ofertas y Demandas publicados en los periódicos. Un sábado descubrí que una empresa buscaba un aprendiz de oficina. Pese a ser muy formal con mis amigos, ese día hice una excepción y les dije que me disculparan, pues no los acompañaría al cine, ya que decidí acudir personalmente a esa compañía para realizar una entrevista. Al martes siguiente me llamaban para que me incorporara a la firma, Blasberg Ibérica, donde empecé en calidad de asistente. Aquella experiencia se reveló como un magnífico aprendizaje, pues estuve prestando servicio en distintos departamentos: Facturación, Contabilidad, Archivo… Tuve la suerte de contar con la tutela de Ramiro Mon, director financiero de la compañía, un hombre riguroso y exigente que se convirtió en un admirable maestro y gran amigo. Recuerdo con gran cariño sus llamadas de atención que me fueron de gran utilidad para espabilar y aprender. Allí también conocí a Francesc Llorens, gran profesional y persona, que es como un hermano para mí. La etapa en Blasberg Ibérica culminó al atender la llamada del servicio militar, pues durante ese periodo la empresa cesó en su actividad. Una vez licenciado, y ante la sorpresa por ese inesperado cierre, me puse en contacto con el señor Mon, quien había hallado empleo en la Caixa d’Estalvis de Barcelona. Me tranquilizó saber que me informaría cuando se abrieran convocatorias en la entidad, lo cual hizo poco después, coincidiendo con unas pruebas de selección a las que me presenté para ingresar en Induban, sociedad de financiación industrial que formaba parte del Banco de Vizcaya. Ambos procesos se revelaron exitosos y tuve que decidir entre incorporarme a Induban o a GDS Grup de Serveis, asociado a la Caixa de Barcelona. Escogí la segunda opción.

 

En GDS me familiaricé con el entorno hipotecario y la temática mercantil
Guardo un grato recuerdo de la etapa en GDS, donde trabajábamos largas jornadas, en ocasiones también de noche, para desarrollar esa división. Ahí crecí profesionalmente, pues adquirí un sólido bagaje, familiarizándome con el entorno hipotecario y la temática mercantil, que complementé cursando algunos másteres al respecto para consolidar mi formación. La fusión con la Caixa de Pensions per a la Vellesa i d’Estalvis me sorprendió de vacaciones en Salamanca, con mi esposa embarazada de nuestra primera hija. El director de GDS, Antonio Aliana, un gran profesional y amigo, me reclamó para abordar la coyuntura, que suponía una enorme sacudida en el sector de las cajas de ahorro y que situaba a la Caixa como líder indiscutible. Aquella dimensión contrastaba con el espíritu más modesto y familiar de GDS, lo cual me llevó, algunos meses después, a decidir mi salida de ese conglomerado, coincidiendo con el nacimiento de Laura. Inicialmente, me incorporé a una de las empresas gestoras que prestaba servicios a la Caixa, Izquierdo y Asociados, cuyo propietario, Josep Maria González, es una excelente persona, gran profesional y buen amigo, padrino de mi benjamina, Esther. Durante una década, contribuí a hacer crecer el negocio, tanto con la cartera existente como a través de la incorporación de nuevos clientes. A medida que el dueño de la empresa fue acumulando edad, inició una retirada de la actividad, por lo que, en 2001, consideré que había llegado el momento propicio para poner en marcha mi propio negocio. Entre muchas otras, en Izquierdo y Asociados conocí a Maribel Pardo, que lleva más de 30 años trabajando junto a mí habiéndose convertido en un gran puntal para mí y mi familia.

 

Durante la crisis, mantuvimos nuestro crecimiento y triplicamos nuestra plantilla
Fundé Tecnotramit junto a Xavier Massot, socio que me acompañó durante los primeros años de actividad. La entidad nació con el propósito de prestar servicio a entidades de crédito, grandes promotores, servicers, socimis, etcétera; siempre en el entorno inmobiliario y financiero. Nuestro cometido, básicamente, consiste en asistir a los bancos en la tramitación de los expedientes hipotecarios, en temas mercantiles y en BPO (todos los procesos de negocio externalizados). Igualmente, prestamos un servicio muy completo a los promotores, interviniendo en la gestión de la compra de solares, negociaciones con los clientes, cálculos económicos, trámites notariales, apoderamiento… Nuestro valor añadido reside en liberar de ciertas cargas de trabajo procedimentales a esas sociedades, gracias a nuestro profundo know how. Desde aquellos primeros años hasta hoy ha sido una constante la figura de Raúl Jiménez; hemos estado trabajando juntos desde el inicio y nos una gran amistad. En la actualidad es el secretario de Tecnotramit, socio de la compañía, y siempre le pido consejo antes de tomar una decisión profesional y personal. Experimentamos un gran crecimiento en los primeros años, a consecuencia de la expansión inmobiliaria a la que  asistimos, con un alto volumen de operaciones. Cuando estalló la crisis, nuestro equipo ya había adquirido una notable dimensión y nos situábamos en torno a los doscientos profesionales. Las empresas de nuestro sector acusaron ese embate y muchas de ellas acabaron desapareciendo, ante la drástica caída de la actividad. Tecnotramit, en cambio, mantuvo su velocidad de crucero gracias a que habíamos diversificado nuestro negocio y nos habíamos asomado a la gestión del patrimonio inmobiliario, un expertise que no hizo sino dar más alas a nuestro negocio, ante la ingente cifra de bienes que quedaron en manos del sector bancario a partir de 2008. Mientras desaparecían la mayoría de entidades financieras y la práctica totalidad de las cajas de ahorro catalanas, nosotros triplicábamos nuestra plantilla en toda España. Este crecimiento se debe en gran parte a la incorporación de Vicenç Hernández, que por aquellos años incorporé en la empresa para liderar la reestructuración de la compañía, ya que el crecimiento experimentado requería una nueva forma de organización. Él es el artífice de la trayectoria que en estos años ha tenido Tecnotramit en reconocimiento de marca, imagen y profesionalización de la estructura interna, y que en la actualidad se ha convertido en parte importante de mi familia. Conjuntamente con Maribel, ambos son los CEO de Tecnotramit, además de socios de la compañía. Con el compromiso y el trabajo de estos dos grandes profesionales, que se respetan y se entienden a la perfección, la compañía hoy es lo que es. También son relevantes para la empresa las figuras de Cristina Perramón, nuestra CPO, y Oriol Sabater, el CIO, que juntamente con el equipo directivo hacen diariamente una gran labor. Asimismo quiero agradecer a toda la plantilla porque gracias a ellos estamos donde estamos; destacando que en el equipo hay personas que llevan con nosotros toda la vida, de manera que la empresa ha sido parte importante de su desarrollo personal y profesional.

 

Con el teletrabajo se pierden muchos matices, pues no es igual el contacto directo con el interlocutor que hablar con él a través de una pantalla
Un caso distinto fue la etapa de la pandemia, en la que acusamos perdidas en la facturación, aunque renunciamos a efectuar ningún ERTE. Fueron meses de incertidumbre, en los que, más allá de las trágicas pérdidas humanas y del sufrimiento de quienes se contagiaron del coronavirus, muchas familias experimentaron un angustioso confinamiento, al convivir múltiples miembros en pisos de dimensiones reducidas y sin salida al exterior, al margen de que algunas vieron suspendidos temporalmente sus ingresos. Ahora ese episodio parece superado y, en nuestro caso, con la ayuda de asesores hemos podido equilibrar los resultados y hemos dejado atrás ese aciago capítulo. La pandemia ha tenido una repercusión importante en el entorno laboral, al proliferar el teletrabajo como modalidad en determinadas  profesiones. De hecho, se advierten ciertas fricciones cuando se plantea retomar al 100% la actividad en las condiciones tradicionales. Pienso que el teletrabajo es útil en aquellos perfiles de personas que observan en su domicilio un comportamiento tan responsable como en la oficina. Asimismo, con el teletrabajo se pierden muchos matices, pues no es igual el contacto directo con el interlocutor que hablar con él a través de una pantalla. Cuando debes mantener una reunión de cinco personas, en media hora y compartiendo un café resuelves todos los temas, mientras que si la convocas por videoconferencia probablemente invertirás una hora y la mayoría de los aspectos tratados no habrán quedado claros.

 

Una nueva burbuja inmobiliaria no es probable, pues las entidades bancarias se muestran más rigurosas a la hora de conceder un préstamo
Me sorprendería que nos asomáramos a una nueva burbuja inmobiliaria, pues se han adoptado medidas para evitar que se repita ese capítulo. A la vista de las operaciones hipotecarias que gestionamos, existe mayor control por parte de los departamentos de riesgo y las entidades bancarias se muestran más rigurosas a la hora de conceder un préstamo. El problema reside en que, para obtener una hipoteca, hay que contar con un mínimo del 20% del coste de la vivienda, lo que limita el acceso de los jóvenes a ese crédito, dado que difícilmente disponen en su cuenta de unos ahorros que cubran tal porcentaje, de modo que ello les empuja en algunos casos a recurrir a sus padres para que sufraguen la entrada o el aval. Otra realidad a la que asistimos es a la prolongación de la estancia de los hijos en casa, precisamente por esas dificultades para independizarse, algo que se agrava si pretenden vivir en solitario. Se solapan varios problemas, principalmente el de la vivienda con el del trabajo, unido a ciertas aspiraciones sociales, como, por ejemplo, la obsesión por cursar carreras universitarias, en detrimento de los oficios, que está propiciando que nos estemos quedando sin relevo generacional de carpinteros, fontaneros, electricistas… Lo vemos, por ejemplo, en la Cerdanya, una comarca en la que falta mano de obra para atender bares, tiendas o restaurantes. Las necesidades se producen principalmente en los fines de semana y en época vacacional, periodos en los que cuesta encontrar trabajadores. Por otra parte, la vivienda en la zona se ha encarecido notablemente, lo cual hace inviable plantearse un traslado a esa comarca incluso ofreciendo un puesto de trabajo estable.

 

Confío en las capacidades de las nuevas generaciones para labrarse un futuro
Detecto un problema educacional ante el progresivo desuso de costumbres sociales donde prevalecían el civismo, el respeto o la cortesía. Ello se debe a que estamos en una época de tránsito, en la que las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de relacionarnos. Ello no es óbice para que no confíe en las capacidades de la juventud para labrarse un futuro, pues puedo decir que me siento muy orgulloso de los jóvenes que se han formado en mi empresa, como, por ejemplo, la actual alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés, entre otros grandes profesionales. Personas como ella demuestran que, aunque tal vez sea cierto que hemos acostumbrado a las nuevas generaciones a un tren de vida y a una seguridad que han repercutido en cierta falta de resiliencia por su parte, son capaces de triunfar ante cualquier desafío que les estimule.

 

Si no existen unas obligaciones o proyectos, una persona no se plantea ahorrar y consume todos sus ingresos
Los valores de la juventud han experimentado una profunda transformación, algo, por otro lado, comprensible. En mi época, no tenía la necesidad ni la posibilidad de acudir cada fin de semana a esquiar ni de disponer de mi propio coche. Asistir como invitado a comer a casa de mis padres los sábados ya era un privilegio, y cuando pude comprarme un utilitario de tercera mano… ¡se me antojó un lujo! Cuentan con una formación que ya hubiéramos deseado los de mi generación, pero sus proyectos profesionales distan mucho de los que albergábamos nosotros, que aspirábamos a entrar en una empresa en la que asentarnos y progresar para acabar jubilándonos en ella. Por el contrario, resulta muy común que hoy un joven cambie de trabajo a los dos meses o que un día pueda estar trabajando en Barcelona, a la semana siguiente se traslade a Valencia y, un mes más tarde, recale en Berlín, porque la juventud no observa un espíritu tan arraigado como el que cultivamos nosotros, algo que también convierte en más factible que contemplen como prioritaria la opción de alquiler y que desestimen quedar subyugados a una hipoteca. Aun así, existen muchas opciones de que, en el futuro, acaben formando una familia o se establezcan en pareja y barajen acceder a una vivienda en propiedad. Esta experiencia se revela instructiva, dado que con esa compra se adquieren unas obligaciones, al tener que atender la cuota mensual asociada al préstamo, lo cual reclama un ejercicio de responsabilidad y supone unas renuncias que contribuyen al crecimiento personal. De no existir esas obligaciones, o un proyecto, resulta difícil que una persona se plantee ahorrar y suele acabar consumiendo todos sus ingresos.

 

La legislación actual disuade a los propietarios de alquilar sus viviendas, lo cual limita la oferta y encarece las rentas
Aunque pueden existir cambios de tendencia, disponer de una vivienda en propiedad se ha convertido en una garantía para las personas de la Tercera Edad de cara a garantizarse un bienestar y una mejor calidad de vida en la última etapa vital, a través de una hipoteca inversa o de la venta, incluso, de ese activo para disponer de un fondo que le permita cubrir sus necesidades o costearse una residencia. Quien carece de esos recursos se aboca a un futuro incierto en esa compleja fase de su existencia. Es un aspecto que los responsables políticos deberían abordar, toda vez que, en caso contrario, las personas con escaso poder adquisitivo están condenadas a la calle cuando llegue ese crítico momento. También debería prestar mayor atención a la regulación de los alquileres. En la actualidad, quienes cuentan con viviendas vacías se muestran reticentes a ponerlas en alquiler, pues la legislación establece que los contratos sean de un mínimo de años se trate de una persona física o de una jurídica; lo cual acarrea importantes problemas si el inquilino se declara insolvente. Eso provoca una menor oferta en el mercado de alquiler y, por consiguiente, que las rentas se encarezcan. Como también favorece el alza de los precios la proliferación de pisos turísticos. Somos un país de servicios, y concretamente del sector turístico, lo que no es malo siempre que se gestione correctamente. Asimismo, se hace necesaria una armonización fiscal, no solo a nivel estatal, sino incluso europeo, pues no tienen sentido las abismales diferencias existentes en nuestro territorio, que acaban provocando la deslocalización de empresas.

 

Estoy enamorado y orgulloso de mi equipo, y soy consciente de que son la base de la compañía
En Tecnotramit contamos con un millar de profesionales, distribuidos en unas veinticinco oficinas repartidas por toda España, además del despacho que tenemos en Lisboa. En Barcelona, disponemos de dos sedes. Nuestro equipo está formado por economistas, abogados, administrativos y personal de apoyo; todos ellos empleados muy implicados de los que me siento enormemente orgulloso. Resulta reconfortante saber que no tengo que preocuparme del día a día, porque cada cual es suficientemente responsable para saber cómo actuar. De este modo, puedo dedicarme a lo que realmente me gusta: a cultivar las relaciones con las personas. Los miembros del equipo son los primeros con quienes intento mantener contacto, interesándome por ellos y su entorno cuando visito cada oficina, porque estoy enamorado y orgulloso de mi gente, consciente de que son la base de la compañía. Asimismo, procuro llamar con regularidad a los directores de nuestras empresas clientes, ni que sea para saber cómo están, igual que también tengo la sana costumbre de felicitar personalmente a todas las personas con quienes mantengo una mínima relación con motivo de su santo o aniversario. Es mi primera rutina del día, que realizo mediante un mensaje grabado de WhatsApp, ya que considero que es la fórmula más natural. No cuesta nada y la gente se muestra agradecida, aunque eso provoque que el 27 de agosto, día de mi cumpleaños, mi teléfono quede colapsado…

 

Las empresas convencionales generamos riqueza, puestos de trabajo y calidad de vida
Queremos seguir expandiéndonos mediante la asociación con algún partner financiero que nos proporcione el músculo con el que poder crecer y aumentar nuestra presencia nacional e internacional. Para ello, y sin renunciar a los avances tecnológicos que faciliten el cometido de nuestro personal, tengo claro que debemos seguir siendo fieles a nuestros valores fundacionales, ya que nuestro mayor activo es nuestro exquisito servicio al cliente, basado en fomentar la confianza mutua y en nunca tener un «no» por respuesta para ellos. Y es que, igual que con mi plantilla, lo primero es la relación humana y personal con mis clientes; la comercial siempre viene después. Nuestro modelo de empresa, próximo y humano, contrasta con el de las startups, una opción muy respetable, al desarrollar una idea con el propósito de venderla en un plazo relativamente corto por un alto precio, pero que puede terminar convirtiéndose en la mera venta de una proyección con inciertas expectativas de futuro; sin olvidarnos del hecho de que, desgraciadamente, la inmensa mayoría de startups fracasan, lo que provoca cierres y despido de personal y no aporta el beneficio social que sí estamos aportando las empresas convencionales, que no solo generamos riqueza, puestos de trabajo y calidad de vida, sino que también contribuimos con distintas causas. Desde Tecnotramit colaboramos, entre otras, en iniciativas contra la leucemia, con la Fundación Josep Carreras, o contra el cáncer infantil, con la Fundación Enriqueta Villavecchia. Además, hemos establecido un convenio con el Programa Incorpora de la Obra Social la Caixa, incorporando a nuestro seno a personas en situación de vulnerabilidad y que se han integrado a la perfección.

 

Sin mi familia, se desmoronaría mi vida
Por muy importante que sea la empresa, por encima de todo se halla mi familia, ya que, sin ella, se desmoronaría mi vida. Por ello intento compartir el mayor tiempo posible con mis seres queridos, empezando por Montse, mi esposa, con quien acumulamos treinta y siete años de casados, y que quiero dar las gracias por todo lo que ha hecho por nosotros; si no fuera por ella y por todos los temas de los que se ha ocupado yo no había podido tirar adelante nada de lo que he hecho. Laura, arquitecta de treinta y cinco años, nos hizo abuelos de Inés y Blanca hace menos de dos años, lo cual se ha convertido en una satisfacción enorme. Y Esther, que en octubre cumplió los treinta y uno, ha desarrollado su vena artística, convirtiéndose en una gran pintora y excelente organizadora de eventos, contraerá matrimonio este 2024. Algo habremos hecho bien para que quieran sumarse siempre a cualquier viaje que realizamos con Montse, ya sea a Nueva York o a la Cerdanya. A ello contribuye la afinidad que hemos encontrado tanto en sus respectivas y encantadoras parejas, Miki y Pol, como en los consuegros. Posiblemente, en un futuro voy a invertir más tiempo con mi familia, delegando algunas funciones en la compañía; pero la jubilación no entra en mis planes. Si la salud me acompaña, quiero continuar disfrutando de las oportunidades que me brinda Tecnotramit para poder seguir, entre otras cosas, cultivando las relaciones personales. La frase «no te olvides nunca de dónde vienes y quien te ha ayudado en tu vida» me gusta para explicar que, a lo largo de mi vida profesional, siempre he tenido la gran suerte de encontrarme con personas que no solo han sido grandes profesionales sino que actualmente son grandes amigos y en algunos casos más que familia; y quiero aprovechar para agradecerles todo lo que han hecho.