Ignasi Caus
Ignasi Caus
Volumen 17. Biografías relevantes de nuestros impulosres inmobiliarios

Sr. IGNASI CAUS ANGLÈS

IGNASI CAUS ANGLÈS

Balsareny (Barcelona)

1974

Gerente y cuarta generación en Tall Fusta, S.L.

Vicepresidente de la Associació catalana de la Fusta Estructural

Miembro del Gremi de la Fusta i Moble de Barcelona,

Associació de la Fusta Estructural, y Gremi de la Bioconstrucció de Catalunya

02-4-2025

Hasta cuatro generaciones ha encadenado esta industria maderera que supo rehacerse del incendio que asoló sus instalaciones a principios de los noventa. La capacidad para reinventarse propició que la compañía sobreviviera, asimismo, a la crisis de 2008, buscando alternativas en el exterior y acomodándose, en cada momento, a los vaivenes del mercado. La incorporación de la tecnología se revela como uno de los pilares de Tall Fusta, donde ya asoma una prometedora quinta generación.

 

Siendo niño invertía largas horas en la fábrica ayudando a mi padre, forjando ese vínculo emocional con la madera que se extendería a lo largo del tiempo

Mis ojos vieron la luz en Balsareny, en la comarca del Bages, si bien me crie en el vecino pueblo de Navàs. Soy el hijo único de Maria Carme y Ramon, gerente de una empresa que acumula cuatro generaciones en funcionamiento y dedicada al negocio de la madera. Ya en mi infancia pude impregnarme del espíritu que se respiraba en el aserradero familiar, situado justo al lado de casa. En aquella época, en el altillo de la empresa se alojaban empleados que habían llegado del sur de España, concretamente de Almería. Esa circunstancia propició que compartiera buenos momentos de convivencia con ellos. Tanto mi padre como mi madre me transmitieron los valores del trabajo y del esfuerzo, ejerciendo la principal influencia en mi crecimiento. Ella era profesora de corte y confección, y se erigió en un auténtico puntal de la familia, velando por nuestro cuidado en todo momento. Mi progenitor no solo llevaba las riendas de la compañía sino que tuvo la habilidad de inculcarme la estima por la actividad. Siendo niño, invertía largas horas en la fábrica, ayudando a mi padre, forjando ese vínculo emocional con la madera que se extendería a lo largo del tiempo. Una vez cumplidos los doce, me trasladé a un internado ubicado en Tona, en la comarca de Osona, donde residiría hasta los diecisiete. Guardo grandes recuerdos de esa etapa, cultivando amistades que perduran hasta el día de hoy. Haber accedido a ese tipo de educación me convirtió en una persona mucho más independiente, favoreciendo un proceso de maduración que acabaría edificando mi personalidad futura.

 

Empecé como un empleado más de la compañía, y me enorgullece echar la vista atrás y contemplar un recorrido personal de cuatro décadas manipulando madera

Los orígenes de nuestra empresa se remontan a mi bisabuelo, quien dedicó su vida a la explotación forestal de pinos, inaugurando de esa forma un negocio familiar que suma un recorrido de ochenta años. Fue mi abuelo quien dio continuidad a esa industria familiar, poniendo en marcha el primer aserradero en Puig-reig, que posteriormente trasladaría a Balsareny. Tras fallecer, en la década de los 70, fue mi padre quien asumió la tutela de la compañía, cuyos clientes eran mayoritariamente carpinteros que fabricaban muebles macizos con madera autóctona. Uno de los recuerdos más entrañables que conservo es el traslado de madera destinada a las obras para ampliar el estadio del Futbol Club Barcelona. La nuestra es una empresa que ha experimentado un proceso de metamorfosis constante. Tiempo atrás, Tall Fusta era una firma orientada principalmente a la explotación forestal. Uno de los cometidos de mi padre residía en el aprovisionamiento de materias primas. Para ello, a través de subastas adquiría los árboles en pie que, posteriormente, eran talados por las brigadas destinadas a los bosques y que, a continuación, arrastraban hasta los caminos mediante caballos o tractores, donde eran cargados en los camiones para ser transportados hasta el aserradero. Mi padre siempre se ha mantenido como el núcleo resiliente de la empresa. Valoro especialmente su capacidad para reinventarse, haciendo evolucionar un negocio basado en la tradicional tala de árboles en el bosque. Los cambios en los modelos de negocio dentro de una empresa son importantes y necesarios. Mi padre siempre me ha acompañado en este proceso, transfiriéndome sus dotes de liderazgo para asumir el relevo cuando él ha tenido que dar un paso al costado. De este modo, poco a poco fui asimilando ese aprendizaje, invirtiendo temporadas en la fábrica, clasificando tablones de madera según los cortes o medidas para, más tarde, sumarme a los equipos de montadores como un empleado más de la compañía. Desde el primer momento, tuve claro que quería permanecer en la empresa y dar continuidad a la estela familiar, ampliando la trayectoria maderera de los Caus. Por ello, decidí enfocar mis estudios hacia las necesidades de la empresa, si bien mi propia casa se convirtió en la mejor escuela, ya que en ella obtuve la valiosa experiencia para seguir creciendo profesionalmente. Me enorgullece echar la vista atrás y contemplar un recorrido personal de cuatro décadas manipulando madera.

 

Al finalizar la carrera, reuní suficientes conocimientos para incorporarme a la empresa familiar y contribuir a darle un nuevo impulso

Mi etapa en el internado fomentó en mí una madurez que sería vital para defenderme en el futuro. De lunes a viernes, permanecía en Tona, estudiando, pero al llegar el fin de semana me trasladaba al Pirineo para disfrutar de una de mis grandes pasiones: el esquí. Posteriormente, me trasladé a Barcelona para cursar el COU, paso previo a mi ingreso en ESADE. Desafortunadamente, tuve que aparcar mis estudios universitarios temporalmente a causa de unas vasculitis oculares que me provocaron problemas visuales y que reclamaron tratamiento médico y uso de cortisonas. Atribuyo esas patologías al estrés de la ciudad, donde el ambiente que me rodeaba era muy distinto al sosegado entorno en el que me había criado. Más adelante, recalé en Vic, en una etapa estudiantil que aproveché para aprender idiomas, como el francés, el cual pude perfeccionar durante una estancia veraniega en Pau, ya que la misma escuela que nos impartía las sesiones formativas se encargaba de organizar esos campus. Al finalizar la carrera, con veintidós años, reunía suficientes conocimientos para incorporarme a la empresa familiar y contribuir a darle un nuevo impulso.

 

Aunque un incendio consumió las entrañas de nuestra empresa, de sus cenizas acabó brotando algo más que un futuro esperanzador

Después que mi padre hubiera asumido las riendas de la compañía, sus dos hermanos se unieron al negocio familiar. Uno de ellos solía viajar hasta Francia, para importar madera de haya y roble que nos permitía ampliar nuestra oferta, de modo que disponíamos de dos ramas de actividad: la de maderas autóctonas y que serrábamos nosotros mismos, y la procedente del exterior, que llegaba cortada para aplicarle una segunda transformación en nuestras instalaciones. Era aquélla una época en la que la madera de haya era muy demandada, en especial por parte de la industria de tornería, al tratarse de una materia prima muy apropiada para esa actividad. En 1992, un voraz incendio azotó nuestra planta, asolando por completo el aserradero, que quedó totalmente irreconocible. Aquel se convirtió en un duro golpe para el negocio familiar, probablemente el peor de nuestra trayectoria, pero mi padre, que siempre había exhibido un gran espíritu de superación y una gran capacidad para afrontar las adversidades, no se rindió. Tras emprender un viaje a París para visitar el salón profesional Batimat, orientado a la construcción, decidió dar un nuevo enfoque a la compañía, empezando a realizar construcciones de madera. Fruto de ello, instalamos una fábrica en Rumanía, un país de gran tradición maderera. Esa planta, inaugurada en 1997, detuvo su actividad en 2008, a consecuencia de la crisis mundial, que repercutió en muchos de nuestros clientes, la mayoría carpinteros españoles que, en gran medida, sucumbieron a ese capítulo económico. Habíamos invertido no pocos esfuerzos para dotar la empresa de un carácter más internacional y exportar nuestros productos a mercados como Japón o China, pero resultaba muy difícil mantener esa estructura, que por aquel entonces alcanzaba setenta empleados en Balsareny y centenar y medio en Rumanía. Los efectos de la crisis nos empujaron a abandonar el país de los Cárpatos, pero empezamos a trabajar en Francia, donde mantuvimos una potente actividad hasta 2012 en calidad de distribuidores de una empresa finlandesa de gran envergadura, aprovechando que ese mercado mantenía un buen ritmo. La decisión nos permitió sobrevivir a esos años de zozobra y, al mismo tiempo, aprender nuevas formas de trabajar la madera. La mirada retrospectiva me llena de orgullo, pues habíamos sorteado todos los obstáculos interpuestos en nuestro camino y habíamos logrado rehacernos. Aunque el incendio había consumido las entrañas de nuestra empresa, de las cenizas había brotado algo más que un futuro esperanzador.

 

Un encargo que me ha hecho especial ilusión es el mástil que sujeta la senyera que luce en la entrada del barcelonés espacio Born Centre de Cultura i Memòria

Hasta 2007 mantuvimos nuestra actividad centrada principalmente en estructuras, para, posteriormente, ir adaptando nuestro modelo de negocio con la ayuda de la tecnología 3D. Durante nuestra etapa en Francia, un fabricante nos informó que les habían asignado una obra muy ambiciosa en el Hospital d’Orléans, un edificio con una fachada de 18.000 metros cuadrados. Sin embargo, ellos solo disponían de capacidad para asumir la mitad de los trabajos, por lo que, cuando nos propusieron participar en la obra, accedimos a ello. Esa circunstancia motivó que algunos técnicos franceses acudieran expresamente a nuestras instalaciones para enseñarnos a construir muros de entramado. En la actualidad, Tall Fusta dispone de alrededor de medio millar de clientes en el mundo de la construcción. Si tuviera que mencionar un encargo que me ha hecho especial ilusión, éste sería el mástil que sujeta la senyera que luce en la entrada del barcelonés espacio Born Centre de Cultura i Memòria, que cuenta con una altura de 17,14 metros (en referencia al año de la derrota ante las tropas borbónicas) y fabricado con madera reciclada. Para el mismo, utilizamos estructuras viejas de madera de Melis, una variedad de origen americano. Utilizamos el mismo tipo de madera con el que construimos nuestra nave, que requirió un tratamiento en la ciudad de Toulouse. Gracias a ese cuidado proceso, la bandera catalana ondea en lo alto de ese mástil, bajo la huella y el espíritu que conserva esa madera, luciendo en uno de los barrios más icónicos de Barcelona.

 

Confío en que, en diez o quince años, lograremos que los bosques catalanes se revaloricen y se erijan en polo de extracción de madera destinada a nuestras construcciones

La mayor parte de nuestro territorio está poblada por bosques que visten nuestros paisajes. Disfrutamos del lujo de disponer de un sector forestal muy rico, pues Catalunya es la tercera zona de Europa con mayor masa forestal, en torno a un sesenta por ciento de superficie arbolada. Sin embargo, muchos de esos bosques se encuentran abandonados por falta de gestión, lo cual viene motivado por dos factores. En primer lugar, porque los productos que se extraen del bosque son de escasa calidad, mayormente orientados a la fabricación de aglomerados y madera para la elaboración, principalmente, de embalajes y palets. Se trata de una materia prima de bajo valor, de ahí que los propietarios forestales encuentren pocos incentivos en su comercialización. En segundo lugar, en nuestro entorno no disponemos de un modelo similar al que presentan Alemania o Finlandia, países que cuentan con enormes extensiones de bosque de una misma especie, a diferencia de Catalunya, que presenta una masa forestal mucho más diversa. Confío en que, más pronto que tarde, la madera autóctona consiga mayor demanda y podamos aprovechar este valor añadido para nuestra industria. Calculo que, en el plazo de diez o quince años, nuestro sector podrá revertir la situación, convirtiendo el problema en una virtud y logrando que los bosques catalanes se revaloricen y se erijan en polo de extracción de madera destinada a nuestras construcciones.

 

El nuevo sistema constructivo CLT nos ha permitido entrar en grandes ciudades como Barcelona

Nuestro proceso de producción se inicia con la compra de madera de una sección determinada. Cuando recibimos un encargo, esa madera se introduce en la máquina de control numérico, que utiliza la pieza requerida, la mecaniza y, de ella, obtenemos el producto deseado. En caso de tratarse de un elemento estructural que aparecerá visto, ya no precisa ninguna intervención más, pero si forma parte de un elemento industrializado, como por ejemplo un muro, se traslada a unas mesas de trabajo para sus correspondientes acabados. En Tall Fusta importamos el 95% de la madera con la que trabajamos. Principalmente, se trata de madera de abeto, especie de la que existe gran disponibilidad en Europa. En los últimos tiempos, ha surgido un nuevo sistema constructivo, denominado CLT (Cross Laminated Timber), que consiste en muros macizos de madera, lo cual supone una gran revolución a nivel constructivo para levantar edificios de altura, algo que nos ha permitido entrar en grandes ciudades como Barcelona, donde en los últimos años hemos desarrollado media docena de proyectos de estas características. Además, el CLT es muy indicado para trabajar con madera autóctona, al no perseguirse una finalidad estética, sino que la virtud que se valora es la mayor resistencia.

 

Nos mostramos proclives a fomentar convenios con centros de FP para que los jóvenes puedan aprender en paralelo a su formación teórica, pudiendo testear el trabajo para así conocer el oficio en profundidad

Las nuevas generaciones llegan muy preparadas en el terreno de la tecnología y la innovación, lo que nos complementa perfectamente con quienes pertenecemos a otra generación y no presentamos la misma capacidad para asimilar esos conocimientos. Como empresa, es importante saberse adaptar y valorar las virtudes de la gente joven para aprovechar ese apoyo tecnológico. Actualmente, estamos colaborando con centros de FP que están enfocando a los alumnos hacia el perfil de personal que requieren compañías como la nuestra. Nos mostramos proclives a fomentar este tipo de convenios para que esos jóvenes puedan aprender en paralelo a su formación teórica, pudiendo testear el trabajo para así conocer el oficio en profundidad. Desgraciadamente, los estudios de FP plantean un problema crónico y endémico, pues la mayoría de estudiantes optan por ramas universitarias, lo que provoca que la Formación Profesional termine convirtiéndose en un nicho al que acuden los alumnos que albergan dudas sobre su futuro. Pese a todo, creo que se está avanzando en la materia y que cada vez son más las promociones que muestran interés por este tipo de oficios. Asimismo, los propios centros de FP están esforzándose para acercarse a las empresas y detectar sus necesidades reales, adecuando sus programas para dotar a los alumnos de una formación especializada que responda a los desafíos de la industria. En nuestro caso, por ejemplo, precisamos personal que aporte conocimientos sobre el manejo de los controles numéricos, gente que domine el dibujo 3D y que conozca las características de la madera como material y su comportamiento. Desde Tall Fusta, procuramos estimular esa relación con los centros de FP para cubrir esas necesidades, al tiempo que estamos abiertos a quienes sopesen trabajar con nosotros, abriéndoles las puertas para que conozcan nuestra empresa y su filosofía.

 

Las empresas con una dimensión como la nuestra requieren de mandos intermedios que asuman el liderazgo de sus respectivas unidades, permitiendo a la gerencia que se dedique a planificar el futuro de la compañía

Nuestro equipo técnico se nutre de ingenieros, arquitectos y delineantes. Las empresas con una dimensión como la nuestra requieren de mandos intermedios que asuman el liderazgo de sus respectivas unidades y contribuyan a una coordinación más armoniosa. En las firmas más modestas, a menudo la dirección resulta más complicada, al recaer en una única persona todo el engranaje y tener que observar un inacabable número de normativas y protocolos. Una empresa de mayor envergadura puede permitirse una estructura que procure una mejor organización, descargando a la gerencia de determinados cometidos para que se dedique a planificar el futuro de la compañía. En Tall Fusta, contamos con un director en el departamento comercial, así como con un director de fábrica, un director de procesos, un director de montadores, uno de contabilidad y otro de oficina técnica. Mención especial merece Jaume Deig, al frente de la contabilidad de la empresa y que este 2025 se jubila tras habernos prestado servicio durante cuarenta y un años. Le guardo un especial aprecio porque era él quien me acompañaba al colegio cuando yo era todavía niño. Por encima de todo, sin embargo, valoro su dedicación, su forma de trabajar y su implicación, consiguiendo que el funcionamiento del departamento financiero haya sido ejemplar y no haya planteado un solo problema. Ha demostrado ser un profesional capaz de adaptarse a todos los cambios y situaciones experimentados por la empresa, de ahí que no me duelan prendas de ensalzar su figura, tanto como empleado como a nivel personal.

 

Suele ser el arquitecto quien trata con el cliente final para ofrecerle las mejores soluciones constructivas aprovechando nuestros productos

Nuestra principal prioridad reside en brindar un excelente servicio al cliente, que no es el consumidor final, sino que suele ser el arquitecto, figura que trata, éste sí, con el cliente final para ofrecerle las mejores soluciones constructivas aprovechando nuestros productos. Para promover nuestra actividad, nos apoyamos en los sistemas digitales de comunicación, incluidas las redes sociales como Instagram, pero, también, en las ferias profesionales a las que acudimos. Asumimos, por otra parte, la necesaria vertiente institucional de la gerencia, formando parte del Gremi de Fusta i Moble, la Associació de la Fusta Estructural, y el Gremi de la Bioconstrucció de Catalunya, una faceta que proporciona una mayor visibilidad a nuestra empresa. Nuestro departamento comercial cuenta con dos perfiles diferenciados, con profesionales con un cariz más técnico y otros orientados puramente a la venta. Sin embargo, todas las soluciones técnicas se ofrecen desde la oficina específica, ya que son los ingenieros o los propios técnicos quienes aplican las fórmulas constructivas más adecuadas para cada tipología de obra. En este sentido, considero interesante mencionar que, actualmente, estamos desarrollando construcciones de madera que no se perciben como tales. Se trata de una solución técnica con un acabado exterior que forma un SATE (sistema de aislamiento térmico exterior), cuyo interior incorpora Pladur. Este sistema combina las propiedades aislantes con un revestimiento con fines decorativos, lo que a su vez es utilizado para mejorar la eficiencia energética de los edificios. Con los nuevos requisitos, construir con madera se revela una opción cada vez más viable.

 

El principal cambio al que hemos asistido reside en los denominados CNC, sistemas de automatización de máquinas y herramientas para generar piezas físicas a partir de archivos CAD

En la actualidad nuestra organización reúne un total de sesenta profesionales. La irrupción de la robótica está revolucionando las formas de trabajar, cubriendo pequeñas partes de los procesos de montaje. El principal cambio al que hemos asistido reside en los denominados CNC, sistemas de automatización de máquinas y herramientas para generar piezas físicas a partir de archivos CAD. La gran ventaja es que dibujamos en 3D y el paso del diseño a la máquina es directo, a diferencia de lo que ocurría anteriormente, cuando, al realizar el trazo sobre papel, la precisión no era tan fidedigna. Desde el año 2000, aplicamos el uso del 3D a nuestras labores. Al acusar un problema de formación de personal y de falta de operarios, hemos situado el foco en la oficina técnica, ya que disponer de profesionales que pueden realizar correctamente los dibujos nos garantiza que el resultado sea óptimo. A fin de cuentas, mecanizar una pieza solo requiere la introducción de unas coordenadas que marcarán el movimiento de la herramienta de corte, consiguiendo que la misma máquina procese esa información para ejecutar la pieza. Los programas informáticos están sustituyendo las antiguas maneras de trabajar la madera. Somos conscientes de la evolución constante que demanda la industria, de ahí que apliquemos inversiones y que contemplemos ampliar nuestra capacidad productiva, lo cual incluye la incorporación de nueva maquinaria, pero, también, la remodelación constructiva existente, levantando una nueva nave para acoger estos flamantes recursos.

 

Es necesario que las empresas abramos las puertas a los centros de FP para que puedan descubrir cuál es el funcionamiento real de la industria

Comprobar que en Europa están más avanzados en nuestro sector supone un estímulo, al fijarnos en la manera de trabajar en otros países para mejorar nuestros procesos. A menudo viajábamos al exterior para adquirir tecnología y aplicarla a nuestra filosofía laboral. El uso del control numérico ha supuesto una revolución en nuestra industria, ya que basta con transmitir unas instrucciones determinadas para que un programa las procese y las ejecute a la perfección. En la actualidad, este tipo de tecnología se encuentra al alcance de cualquier carpintero. Cuando se trata de fabricar elementos estructurales se requiere un espacio más amplio y un mayor grado de especialización. La robótica, que hasta hace unos pocos años se concentraba en el sector automovilístico, se está introduciendo en nuestra industria. Los centros de FP también están familiarizándose con este entorno en los últimos tiempos. La Junta del Gremi de la Fusta i Moble de Barcelona, que preside Alfons Solé y de la que soy el secretario, firmó un convenio con la Conselleria d’Educació que incluía la creación de un temario que recogía todos aquellos contenidos que deberían impartirse para facilitar la inserción de los alumnos en la industria de la construcción con madera. Ahora estamos empezando a recoger los frutos de esa iniciativa. Es necesario que las empresas abramos las puertas a los centros de FP para que puedan descubrir cuál es el funcionamiento real de la industria.

 

Siempre resulta reconfortante sentirse acompañado cuando ocupas puestos de responsabilidad; y la figura de Núria resulta un puntal para mi  

Mi esposa, Núria, también trabaja en la empresa, al igual que mi primogénito, Ramon, ingeniero y que encarna a la perfección ese cambio de paradigma que reclaman las compañías, antes más necesitadas de un perfil con una sólida base en Económicas, Administración y Dirección y ahora más inclinadas a dotarse de un profesional de la Ingeniería. Con Núria, con quienes compartimos otros tres hijos (Carla, Jordi y Martí), formamos un engranaje perfecto, gracias a que encuentro a mi lado a una persona que, a su transparencia, le une un indispensable espíritu crítico. Siempre resulta reconfortante sentirse acompañado cuando ocupas la gerencia de una empresa, porque en muchas ocasiones se experimenta una sensación de soledad, especialmente a la hora de adoptar decisiones relevantes para la organización. Su figura es de gran ayuda, sobre todo por su complementariedad, al exhibir una actitud más conservadora y precavida que la mía, pues yo me muestro más emprendedor. Sus palabras y consejos me invitan a la reflexión, frenando en ocasiones mis impulsos cuando se trata de aplicar una determinada estrategia. Aun así, siempre he procurado pilotar el negocio de la forma más profesional y rigurosa, evitando que en el ecosistema de la empresa puedan visualizarse los lazos familiares y, por supuesto, que éstos influyan en la gestión de la misma. Por fortuna, la educación que recibí forjó en mí un carácter independiente que ha facilitado mi familiaridad con el rol empresarial que me ha correspondido asumir.