El contexto actual en el que vivimos ha cambiado en las últimas décadas a gran velocidad generando una capa de incertidumbre constante. En un entorno plagado de cambios exponenciales, la correcta gestión de esta incertidumbre se consagra como una ventaja competitiva fundamental para cualquier empresario que quiera subsistir en el futuro inmediato. La incertidumbre no es nueva, ya que ha sido una constante en el devenir de la evolución humana, pero los rápidos cambios que vivimos gracias a la disrupción tecnológica hacen buena la Ley de rendimientos acelerados asociada al polifacético Raymond Kurzweil generando un entorno cada vez más complejo para la actividad empresarial.
El ejército norteamericano no fue ajeno a este ambiente turbio y acuñó a mediados de los años noventa el término VUCA para describir la situación global que se vivía a nivel mundial. VUCA es el acrónimo en inglés de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, y aunque el término tuvo origen militar, muy pronto el mundo del management tuvo a bien hacer suyo este concepto para describir el entorno que rodeaba el ecosistema empresarial.
La volatilidad hacía referencia a los cambios constante e inciertos. La incertidumbre identificaba un entorno de difícil previsión y control. La complejidad venía marcada por la intervención de múltiples agentes, fuerzas e intereses. Por último, la ambigüedad apuntaba a realidades poco claras, incluso distorsionadas. Por último, se añadió una H al final para referirse a un mundo cada vez más hiperconectado, de fácil acceso universal a la información y el conocimiento gracias a la tecnología que ha servido como una rápida y eficiente cadena de transmisión.
Aunque el concepto VUCAH sigue teniendo validez, otros conceptos más evolucionados han emergido en connivencia con la evolución del entono. En esta línea, mi admirado Marcos Urarte, consultor y presidente de la consultora Pharos ha desarrollado el concepto VI2RCA2S donde castellaniza el concepto VUCAH y lo enriquece con los conceptos de inmediatez, ruido, aceleración y simultaneidad de disparidades. De manera alternativa encontramos el modelo BANI, creado en 2016 por Jamais Cascio, antropólogo y miembro del Instituto de Estudios del Futuro, en el que prioriza los conceptos quebradizo (brittle), ansiedad (anxious), no lineal (non linear) e incomprensible (incomprehensible).
En la actualidad otros modelos alternativos han emergido para intentar explicar o definir el entorno actual, como es el caso del modelo ACID, promulgado por el consultor español Rubén Turienzo. En este modelo se cuestiona que las características originarias del VUCAH no son monopolio del entorno moderno acaecido los últimos cuarenta años, sino que son explicativos para definir la historia completa de la humanidad. Para intentar ser más coherentes con la situación actual, Turienzo defiende que el entorno en el que vivimos está marcado por generar agotamiento (A), ser un entorno controlador (C), en una sociedad impaciente (I) a la vez que dividida (D).
Sea como sea la definición que creamos que se adecúa más al entorno en el que vivimos, la realidad es que los empresarios tenemos que luchar en un ecosistema lleno de desafíos, retos y dificultades varias, por lo que labor de generar riqueza y desarrollo económico y social para el territorio es cada vez más meritorio y digno de elogio.





